Aquella vez que Japón se perdió el Mundial

Ya han pasado casi 24 años desde aquel 28 de octubre de 1993, pero ese inolvidable partido, conocido por la afición japonesa como “el desastre de Doha”, ha quedado grabado a fuego en la memoria colectiva de todo el país. Japón llegó al minuto 90 con ventaja en el marcador, pero en el tiempo añadido sucedió lo impensable: Irak igualó la contienda en el último suspiro (2-2) y echó por tierra el sueño de su rival de debutar en la Copa Mundial de la FIFA.

Finalmente, los japoneses se vieron superados en la tabla por Arabia Saudita y Corea del Sur, su eterna rival, que se hicieron con las dos plazas que la AFC tenía adjudicadas para Estados Unidos 1994.

Con la campaña de eliminatorias a Rusia 2018 en marcha, FIFA.com repasa los partidos de clasificación más destacados; aquellos que, como este encuentro que forma parte de los anales futbolísticos de Japón, dejaron huella y permanecen en la mente de muchos aficionados.

Los detalles

28 de octubre de 1993, estadio Al-Ahli, Doha (Qatar)

Irak 2-2 Japón

Goles: Japón (Miura 5′, Nakayama 69′), Irak (Radhi 55′, Salman 90+1′)

Japón: Matsunaga, Horiike, Ihara, Hashiratani, Katsuya, Moriyasu, Ramos, Yoshida, Hasegawa (Fukuda 59′), Nakayama (Takeda 81′), Miura.

Irak: Saad, S. Hussein, S. Radhi, Hassan, Abdul, Hamed (Hanoon 71′), Jassim (Salman 45′), Minshed, L. Hussein, Kadhim, A. Radhi.

 

El contexto

La ronda final de la competición preliminar asiática de Estados Unidos 1994 estuvo plagada de emoción. Llegados a la última jornada, cinco equipos de los seis que conformaban el grupo tenían opciones de clasificarse para la cita mundial. Japón, que era líder por un estrecho margen, estaba a punto de lograr su ansiado debut en la Copa Mundial, pero antes tenía que medirse a Irak, la superpotencia continental que ya había participado en México 1986. Japón podía arreglárselas con un empate, siempre y cuando el resultado del resto de partidos le fuera favorable. Irak también tenía opciones, pero además de depender de sus rivales, necesitaba ganar a toda costa.

 

El partido

En el minuto cinco Kazuyoshi Miura anotó de cabeza el primer tanto para los suyos, después de que un potente disparo a puerta del mediocampista Kenta Hasegawa rebotara en el larguero. Los hombres de Hans Ooft, con una medular muy compacta, ejercieron un dominio absoluto durante toda la primera parte.

El combinado iraquí reaccionó tras el descanso, justo cuando el sofocante calor reinante en la capital qatarí empezó a hacer mella en los jugadores japoneses. En el minuto 55, Ahmed Radhi emprendió una potentísima cabalgada que culminó en el tanto del empate 1-1. Pero aún no había pasado ni un cuarto de hora cuando Masashi Nakayama volvió a meter a Japón en la contienda por la clasificación al empalmar un pase del genio del mediocampo Ruy Ramos. Nakayama evitó el fuera de juego y puso de nuevo a los suyos por delante en el marcador.

Irak no se dio por vencida y su tesón cosechó frutos en el tiempo añadido. Ala Kadhim envió un centro al área que Jaffar Salman cabeceó al fondo de la meta nipona. Japón vio cómo su sueño de participar en la Copa Mundial se le escapaba de las manos. Los jugadores, abatidos, cayeron desplomados. Apenas se habían puesto de nuevo en pie cuando el árbitro pitó el final del partido. Arabia Saudita, primera de grupo, derrotó a Irán por 4-3 y Corea del Sur, segunda, hizo lo propio con su vecina del norte, la RDP de Corea (3-0). Así las cosas, Japón quedó tercera, igualada a puntos con la segunda, pero con la diferencia de goles en su contra; tan cerca de su sueño, y sin embargo tan lejos.

Los resultados de la última jornada también propiciaron la eliminación de Irak, que quedó cuarta a dos puntos del líder. Irak no ha vuelto a clasificarse para la Copa Mundial de la FIFA, pero se proclamó campeona continental en 2007.

 

La figura

Miura fue la fuerza motriz que impulsó el excelente juego de su equipo con su increíble habilidad regateadora y su sed de goles, incluido el providencial tanto de Japón tres días antes, en la decisiva victoria contra Corea del Sur (1-0). En octubre de 1993, el apodado “Rey Kazu” anotó en tres partidos consecutivos de la ronda final de la competición preliminar de Estados Unidos 1994. Pero ni siquiera esta memorable gesta fue suficiente para asegurar el pase de Japón a la cita mundial.

 

Se dijo…

Hajime Moriyasu, mediocampista de Japón

“No recuerdo haber pasado por el vestuario tras el partido, ni hablar con la prensa, ni el viaje en autobús de regreso al hotel. Me había consagrado en cuerpo y alma a hacer realidad mi sueño de alcanzar la Copa Mundial. Realizamos tantas concentraciones que pasaba más tiempo con mis compañeros de equipo que con mi familia. Tuve la Copa Mundial al alcance de la mano, pero justo cuando creía que lo había conseguido se esfumó en el aire”.

 

Ruy Ramos, mediocampista de Japón.

“Fue un partido increíble entre dos rivales ansiosos por ganar. Y aunque no logramos vencer, fue uno de los mejores encuentros de mi carrera. La selección iraquí se empleó a fondo, pero con limpieza y garra. Esa noche me crucé con ellos en el hotel. Recuerdo que me dijeron que Japón era un equipo fantástico. Les di las gracias y les dije que ellos también eran magníficos”.

 

¿Qué sucedió luego?

Cuatro años después Japón se sacó la espina de Doha al lograr la clasificación para Francia 1998. En 1997, y tras una serie de fracasos en los primeros compases de la competición preliminar, Shu Kamo fue sustituido en el cargo de seleccionador por Takeshi Okada, quien transformó completamente al equipo. Finalmente, los japoneses hicieron realidad su anhelado sueño de debutar en la Copa Mundial de la FIFA al imponerse a Irán por 3-2 en una eliminatoria en la que estaba en juego un billete para la cita de Francia.

Fuente: FIFA

 

Diego Martín Yamus.
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