1989, hazaña sanjuanina en Mataderos

Foto de ejemplo

Digna de las grandes historias del fútbol mundial, pero de entrecasa, más aún, del humilde ascenso argentino. Así fue la jornada en que el pujante Atlético de la Juventud Alianza de San Juan eliminó a Nueva Chicago en su duro reducto de Mataderos de ascender a la Primera B Nacional de 1989. Pero la historia fue una real novela, con todos los capítulos y tramas posibles.

Entre los años 80 y 90, se jugaban los torneos zonales Noroeste y Sureste, que clasificaban a su campeón para la B Nacional junto al ascendido de la B Metropolitana. Eran minitorneos octogonales con eliminación directa, integrados por los que terminaran del segundo al quinto puesto en la B Metro, más clubes del interior del país que ganaban su derecho en el recordado Torneo del Interior.

Chicago y Alianza llegaban a esa semifinal 89 habiendo pasado los cuartos pero de forma muy diferente. El Torito capitalino sufrió para dejar atrás a Deportivo Norte en Mar del Plata por penales, en cambio Alianza, el clásico rival de San Martín de San Juan, goleó en ambos partidos al Gaiman FC de Chubut. La ida fue el 7 de mayo en la provincia cuyana, y Atlético fue superior y ganó 4 a 2, con dobletes de Ricardo Dillon y Mario Delgado, aquel a quien el uruguayo Mario Alles, de Argentinos Juniors, le atajara un penal y mandara a San Lorenzo al descenso en 1981. Claudio Lepera marcó los goles de Chicago, en un ambiente espeso por líos entre ambas hinchadas.

La revancha era recién el 21, debido a las elecciones presidenciales en Argentina del 14, donde se impuso Carlos Menem. Un nutrido grupo de sanjuaninos fue a alentar a su equipo, custodiados por un centenar de policías. El ambiente estaba cada vez más caliente debido también a un fuerte operativo antidrogas de la Policía en la barra brava local. Durante el encuentro, la gente exhibió una repudiable bandera que decía «Muerte a los sanjuaninos», contraria a otra que promovía «Nueva Chicago, el club del 2000».

Más allá de eso, Chicago fue mejor y revirtió el resultado como necesitaba, con un 3-0. Sergio Falce abrió en el primer tiempo y Rubén Dundo hizo dos goles más en el segundo. El arquero Omar Flores, que sería el héroe de la tarde, estuvo brillante con atajadas impidiendo más goles, mientras su once sufrría la baja de Delgado por lesión. Chicago goleaba, su hinchada estaba eufórica y paladeaba la final contra Olimpo de Bahía Blanca por el ascenso al Nacional.

Pero el «lechuzo» sanjuanino tenía otros planes. Iban 47 minutos del segundo tiempo y el árbitro Gustavo De Gennaro miraba el reloj para pitar el final. El festejo era ensordecedor. Faltando menos de treitna segundos, Alianza tuvo un tiro libre. El centro fue cabeceado al medio del área chica y apareció el central Omar Freire, que le ganó a los zagueros Almirón y Rosané y de cabeza batió a Cochella para el 1-3, que significaba ir a los tiros desde el punto penal al igualar la llave 5-5.

Silencio y bronca de la hinchada verdinegra y a sufrir. Larga serie, varios errados hasta que Flores, que ya había detenido los remates de Dundo, Sergio Rodríguez y Chacoma, le tapó el cuarto a Oscar Escalada. Y el chico de las inferiores Daniel Caputo convirtió para el 6-5 final. Y la hazaña del humilde Atlético lo llevó a imponerse en Buenos Aires, toda una noticia por entonces para los del interior, y a disputar la final por subir a la B Nacional, que no pudo al caer con Olimpo. Pero esa hazaña quedó para siempre en la historia del fútbol. Como las más grandes del mundo.

Diego Martín Yamus.
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