Vida de la Copa América: Uruguay repite en su tierra

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En 1917, ya constituida la actual CONMEBOL, se decidió realizar de nuevo ese torneo que un año antes Argentina había hecho sólo por festejar los 100 años de su independencia. El segundo Campeonato Sudamericano de Selecciones sería en Uruguay, el primer campeón y en donde meses antes se formalizara la nueva entidad que agrupara a los pocos países que por entonces intervenían en el fútbol: aparte de la  celeste, Argentina, Brasil y Chhile. 

La sede elegida en Montevideo fue el Parque Pereira, construido para la ocasión en la zona del Parque Batlle y luego demolido. Y arrancó igual que la del 16, cuando el 30 de septiembre el local goleó a los chilenos 4 a 0 con dos goles de Carlos Scarone, uno de penal, y otros dos de Angel Romano, más tarde máximo anotador. Nuestro país no se quedó atrás y le luchó el título, venciendo 4 a 2 a los brasileños (que por entonces distaban de ser competittivos) y 1 a 0 a Chile, con Ohaco y Perinetti como figuras. 

Y como Uruguay también le marcó un 4-0 a Brasil, volvería a enfrenntarse a la Selección para definir quién se quedaba con el lauro y con el trofeo, la nueva Copa América, hecha de plata con base de madera comprada por la CONMEBOL en una joyería de Buenos Aires. El partido final era el 14 de octubre y el empate consagraría a los charrúas bicampeones. No les hizo falta, porque a pesar de un encuentro cerrado, el glorioso Héctor Scarone, futuro campeón mundial en 1930, convirtió de cabeza a los 62 minutos el gol del 1-0 y el segundo Sudamericano en fila. La celeste sufrió la lesión de su arquero Saporiti faltando 20 minutos, y como no existían los cambios, el back Varela ocupó el arco. 

Fue otra historieta en blanco y negro de los colosos. Pero para 1919 algo cambiaría y Brasil hospedaría y se llevaría el torneo con una curiosa maratónica final. Esa sería otra novela en la gran película de la Copa América. 

Diego  Martín Yamus. 
diegoanita@hotmail.com.ar 

@lostribuneros

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