Tarde de película para una vuelta de película

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Es tarde de jueves en la Argentina, tan plena de sol radiante que no hace falta decir que se está a cuatro días de la primavera. Mucha gente va y viene de sus trabajos, en la famosa hora pico, aunque esta pandemia estrese con tener cuidado al señor coronavirus. Los niños se esfuerzan por aprender por computadora la escuela que tanto solían pisar. Mientras, el país discute si habrá clase en la plaza. Mientras, el país discute reforma judicial, extensión de la cuarentena, restringir o levantar, qué hacer con la economía… 

Esta es la película de un jueves cualquiera en la Argentina. Pero este 17 de septiembre no es un jueves cualquiera. Es el día, la tarde, en que el fútbol, ese emblema tan nacional como el escudo o la bandera, vuelve a jugarse en el país tras 185 días, después de aquel lunes 16 de marzo en que Colón batía 3-1 a Rosario Central por la fecha 1 de la malograda Copa de la Superliga. Seis meses después, aumentaron no sólo los contagios diarios y las vidas perdidas, también el hartazgo y el miedo por el no trabajo. Seis meses después, no se sabe nada de qué pasará con el torneo local, más difícil de entender que matemática algebraica. Pero como el negocio todo lo puede, a pesar del coronavirus en Argentina y Sudamérica, se juega este Racing-Nacional y esta loca Copa Libertadores, donde en lugar de vibrar con goles y partidos se vibra con cada testeo del virus. 

Por eso, esta tarde de sol radiante, de jueves laboral en la Argentina se mezcla con el partido de la Copa. Así de extraña es la vida en estos tiempos especiales, en este país  y continente especiales. Así es, verdaderamente, una tarde de película. 

Diego Martín Yamus. 
diegoanita@hotmail.com.ar 

@lostribuneros

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