¿El río Danubio lleva el nombre del club uruguayo?

Una escena desopilante vivimos años atrás en Buenos Aires ante la visita de una austríaca amiga de una amiga y coterránea mía llamada Heintje (Jantie). Ingrid, simpatizante del fútbol, comentó que había oído hablar de un club llamado Danubio y que creía que era argentino. Lo que generó una explicación de Marcelinho, nuestro compañero, que nos hizo contener la carcajada, hasta que, luego de tanto resistir, estallamos.

-No. Danubio no es argentino, es uruguayo- fue el comentario de Marcelinho con voz firme y serena.

La austríaca, con un dejo de altanería indicó que llevaría el nombre en homenaje a su país, por lo que nuestro compañero le explicó.

-Es un tema muy complejo y viene de antes de que vos nacieras… ah, y yo también. En 1700 y pico, Danubio se fue de gira a Austria, entonces, había una cancha cerca de un río que se llamaba «Río Europa», allí el equipo de la franja, le dio una paliza de aquellas, primero al Austria Viena y luego al Rapid, con goleada incluida, y remató con un 4-2 sobre la selección de tu país».

La chica, de unos 22 años por aquel entonces, estaba colorada y por estallar de bronca, pero como todos lo oíamos callados y serios, ésta no se animó a interrumpir.

-De ahí el presidente de tu país, el archiduque Federico, «Fede» para sus amigos y cercanos, quedó tan admirado de ese ballet que decidió cambiarle el nombre al río y le puso Danubio. Algo que luego pegó en otro países como Bulgaria, por ejemplo-

Se cruzó de brazos y con mucha ironía le decía -ah, ya que si, a ver ¿qué sigue?-

-Bueno, la verdad que era tremendo ver al «Rata» Dalto, las patadas del «Caballo» Kanapkis, o la magia del «Pompa» Borges y las atajadas del «Tortuga» Zeoli. Eran tan buenos esos jugadores, que daba placer verlos jugar. Entonces, un chabón llamado Johann Strauss, que le iba mucho la música y le pegaba bien al sintetizador, y que había visto la goleada contra Austria, decidió hacerles un vals al que denominó «Danubio Azul»-

-Ah, mira tú ¿por qué azul?- preguntó roja ya la gringa y con cara sobradora.

-Bueno, porque la primer camiseta de Danubio era blanca con una banda azul. Luego, con tantos lavados quedó negra, y como no hubo presupuesto para comprar nuevas y como les traía suerte quedaron así-

No pudimos resistir y largamos la carcajada y le explicamos que en verdad el origen de Danubio es búlgaro y no austríaco.

-¿Ah, es búlgaro? Ya, prefiero la historia de Marcelinho entonces- Sentenció la blonda quién al final rompió el hielo y terminó riéndose y pidiendo que contemos otras historias futboleras, pero más reales.

Marina Buur

@lostribuneros