1931: el primer superclásico profesional termina en escándalo

Boca y River, River y Boca, ya llevan más de 200 capítulos oficiales del superclásico argentino en la era profesional, porque se enfrentaron por primera vez en 1913 en la amateur. La infinita pasión del súper quizá no deje recordar cuándo fue esa primera vez que los antiguos vecinos del barrio capitalino de La Boca se cruzaron. Más aún, difícil recordar el escándalo en que terminó, o mejor dicho, no lo hizo.

Corría el 20 de septiembre de 1931, era la fecha 17 del primer campeonato profesional. Boca, líder del torneo que luego ganaría, recibió en su vieja cancha a su eterno rival  con la intención de un triunfo. Pero los millonarios se adelantaron en el marcador a los 16 minutos gracias a Carlos Peucele, delantero de la Selección en el reciente Mundial de uruguay en 1930. Un rato después, su compañero mundialista, el gran boquense Francisco «Pancho» Varallo, fue derribado por el back Balvidares y el árbitro Enrique Scola dio penal, muy protestado por River.

Varallo ejecutó una vez y el arquero Jorge Iribarren atajó pero dio rebote. Varallo insistió e Iribarren contuvo otra vez con rebote. En su tercer intento, Pancho finalmente logró convertir el gol del 1 a 1. Eso desató la ira de los locales que reclamaron falta contra Iribarren a Scola, que denunció ser agredido por tres de ellos, el propio Balvidares, Lago y Bonelli, a quienes expulsó. Se suspendió el encuentro mientras en un vestuario, el juez, dirigentes de los clubes y jugadores trataban de llegar a un arreglo. Las aproximadamente 34.000 personas esperaban impacientes la resolución sobre la continuidad del partido, ya que Scola quería seguir pero sin los expulsados. Hasta un oficial de la Municipalidad de Buenos Aires le pidió que siguiera «en honor a la comuna».

Los tres acusados por el árbitro se reunieron con él en el vestuario y le discutieron su denuncia. Scola fue tajante: -Ustedes dirán lo que quieran pero yo los vi bien y no admito excusas y discusiones. Si se retiran del field, sigo el match, si no, esto ha terminado. Como los jugadores se negaban, Sccola dio por suspendido el encuentro a los 26 minutos. Días más tarde, el 14 de octubre, el Tribunal de Honor, encargado de la disciplina, se lo dio por ganado a Boca 1 a 0.

Así escribió la gloriosa revista El Gráfico en su edición 637 de esa semana: «Ese público estoico que arrostra cuanto obstáculo o contrariedad que se le presenta, con tal de satisfacer sus deseos, se vio defraudado, por cuanto de un espectáculo que se le prometía de hora y media, sólo presenció 25 minutos, sin que se le devolviera íntegramente o en parte proporcional el importe que abonó para ver un match entero». Ya en ese 1931 había lío en el fútbol. La pasión que sigue hasta hoy hizo olvidar aquel desenlace. Pero éste es tan inolvidable como lo que vino después.

Fuentes: Wikipedia y Revista El Gráfico

Diego Martín Yamus.
diegoanita@hotmail.com.ar

@lostribuneros

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