Ucrania inédito campeón del Mundial Sub 20

Los auriazules levantaron un trofeo inédito para el fútbol de su país. Vencieron con justicia a Corea del Sur en la final del Mundial Juvenil Sub 20 de Polonia. Fue de atrás y por 3-1.

La final la jugaron en Lodz y se trató de un muy entretenido partido que tuvo emociones de principio a fin. Los surcoreanos sorprendieron desde el vamos gracias a una llegada a fondo en el segundo minuto. Una caída sobre la línea del área mayor y un mensaje del VAR al referí Ismail Elfath de Estados Unidos, terminó en un tiro penal facturado por Lee Kang-In.

Ese gol en el minuto 5 le puso picante al juego porque Ucrania, que no se destacó en toda la competición por ser un equipo de ataque y de iniciativa, obligaba a los de Europa oriental a salir.

Corea del Sur, aprovechando los espacios cedidos por los ucranianos trataba de plasmar su juego con toques y derroche de habilidad, pero sin remate final.

El corpulento futbolista Oh Se-Hun fue batallador en el frente del ataque y arrastraba marcas, mientras que los talentosos Lee Kang-In y Cho Young-Wook tocaban y buscaban la manera de perforar la muralla ucraniana.

Tanto buscaron los ucranianos que en el minuto 34 le encontraron el hueco a una defensa muy ingenua que daba ventajas. Mal rechazo, uno más de varios, hacia el centro de su propia área, pelota que cayó en los pies de Vladislav Supriaha y de puntín se la puso en un costado a Lee Gwang-Yeon.

Los surcoreanos no paraban de cometer errores tontos en su zona defensiva, como despejar balones hacia el centro de la cancha, posibilitando contragolpes de sus contrincantes. Además, abusaban de las «chiquitas», es decir, fintas, gambetas, enganches y todo lo que se haría en el campito, pero sin ningún tipo de trascendencia.

Con el empate, Ucrania se serenó y poco a poco se fue tirando para atrás. En el complemento, directamente le dieron la pelota a Corea del Sur y no pasaban la mitad de la cancha. El conjunto oriental mordió el anzuelo porque el estilo y la táctica era esa: Dejar jugar al rival.

Este retroceso del conjunto europeo fue un arma de doble filo porque le dio la posibilidad a los surcoreanos de empatar; pelota salvada notablemente por el arquero Andriy Lunin, luego pegó en el poste. Cabezazos de Oh que por fortuna salieron para cualquier lado y varios tiros de esquina que no fueron aprovechados por los dirigidos por Chung Jung-Yong.

Pero, los goles llegaron gracias al mejor arma que tienen los de Oleksandr Petrakov: La velocidad.

El mediocampo defensivo de los asiáticos no se paraba bien y eso lo sabían y tenían estudiado los europeos; pelota filtrada a Supriaha, pique a toda velocidad y remate cruzado y abajo: 2-1.

La ventaja parcial serenó aún más a los ucranianos y el esfuerzo debieron hacerlo los «Guerreros de Taeguk» a partir de ese tanto en el minuto 52.

Surcorea estaba toda tirada al ataque, otra no le quedaba. Petrakov movía el banco y buscaba variantes. La intención era liquidar porque habían quemado las naves y su rival tenía más combustible.

Los peninsulares estaban abocados al empate o a morir, pero no fue su falta de relevos en la zona defensiva, sino que se trató de una bobera, una ingenuidad de un volante que perdió la pelota en la mitad del campo, allí Heorhii Tsitsishvili salió a toda velocidad a pura zancada, enganchó para un lado, cambió de rumbo, entró al área y remató cruzado y ni festejar pudo por el calambre que le dio.

Fue justo ganador Ucrania por lo hecho en el partido. Fútbol sencillo, prolijo y efectivo.

@lostribuneros