Tigre a fuego lento llegó a 40 goles en ocho partidos

La Primera C del fútbol femenino llegó a la jornada 8 en este histórico torneo organizado por la AFA. Existe un apenas un líder en este torneo y ese equipo se llama Tigre. Las víctimas: San Martín de Burzaco.

Son una máquina de derribar rivales. No hay equipo que las resista. Las «Matadoras» se pasan de rosca y ahora son «Asesinas de las Redes». 40 tantos en ocho juegos; apenas tres goles en contra y, lógicamente, ocho partidos jugados y los ocho ganados.

El sábado nos fuimos hasta el epicentro de las masacres futbolísticas. Queríamos ver de cerca a esas famosas felinas voraces, que son capaces de comerse de un bocado a sus adversarias, o como sucedió con San Martín de Burzaco, a fuego lento, según como las agarres.

Tarde calurosa. Habían pronosticado lluvia durante toda la jornada, sin embargo, el rubio sol estaba allí presente.

Cerca de un centenar de personas en las tribunas se dieron a la cita en el predio que utiliza Tigre donde finaliza la autopista.

Las chicas, en la previa, estaban con una sonrisa de oreja a oreja. La pregunta típica ¿cuántos hacen hoy?, y la respuesta inmediata no se hacía esperar: «Hay que jugar primero», de manera enfática y sin falsas modestias ni miradas o sonrisas suspicaces.

Nada de subestimar a las adversarias. Concentración total. Nada estaba librado al azar. Prohibido relajarse.

Las felinas entraron al campo. Sabían que las adversarias las tenían estudiadas. San Martín de Burzaco, curiosamente, tuvo la iniciativa en los primeros 25 minutos. Controló la pelota, cortó los circuitos e hizo trabajar a la gran capitana «Tati» Carabajal en el mediocampo defensivo.

Las sureñas no prestaban la pelota. Molestaban y mucho. Incluso, «Caro» Segura, la notable arquera calidad «A» del conjunto de Victoria, tuvo que poner orden y demostrar que ese arco estaba cerrado.

A partir de la seguridad brindada por «Caro», la central Catalina Khim contagió a sus compañeras de zaga. En el medio los motores comenzaron a funcionar muy lento, en un juego de demasiado estudio.

Pero, el destaque en Tigre fue la «Colo» Bárbara Correa. Mujer que cargó el equipo al hombro e hizo un juego a la uruguaya, es decir, de volante ventilador, yendo y viniendo por su sector, generando comodidad para sus defensoras e incomodidad para las defensoras rivales.

San Martín, pese a sus limitaciones, hacía lo que podía. No obstante, molestaban a tal punto que las de arriba recibían pelotas ‘cuadradas’ como se dice en Curitiba, y no podían ante una Brenda Cavacini, para nuestro criterio la mejor de San Martín, que se atajó la vida.

El primer tiempo acabó en un inesperado 0-0. Nuestra cara de sorpresa era tan elocuente, que alguien detrás del alambrado nos gritó, «esperen tribuneros, que falta todo un tiempo».

La Colo Correa

La paciencia y la perseverancia dieron sus frutos. En la segunda parte el equipo cambió la disposición. Encontró fallas entre el medio de Burzaco y la retaguardia. La «Colo» Correa empezó a tirar pelotas para la movediza Valeria Vasinger, y por fin, las laterales Silvina Pascualone y Milagros Rivadeneira comenzaron a desgastar con llegadas punzantes.

Carla Brown, la referente de área, comenzó a llevarse las marcas, y Brenda Cavacini estaba cada vez más vulnerable, hasta que la Colo Correa le rompió el cerrojo, le hizo dos goles, y para rematar, la lateral Milagros, puso las cosas 3-0.

Sin dudas, Tigre es el rival que todos quieren vencer. Es el equipo donde cada equipo, semana a semana, quiere tener el honor de ser el que le sacó el invicto, o al menos, un punto.

Arrolladoras. Atrevidas. Humildes. De calidad técnica y atlética, las «Matadoras» son merecidas punteras. Tienen la cualidad de pegarle de punta y para arriba cuando es necesario, o de poner la pelota contra el piso y salir jugando, cuando el momento lo amerita.

Por Marcelinho Witteczeck

@lostribuneros