Renato Portaluppi despedido de Flamengo por «vago»

El «Mengo» tenía todo para ser campeón nuevamente de América. En las apuestas estaba por lejos como favorito; mejor presupuesto, mejores futbolistas, mejor campaña, y el apoyo masivo de sus seguidores que llegaron hasta recorrer 6 mil kilómetros hasta Montevideo porque estaban convencidos que iban a batir a este Palmeiras que contó con apenas un puñadito de hinchas que acompañó porque les tuvo fe.

En la cancha sucedió lo inesperado cuando al comenzar nomás los «Porcos» anotaban el primer gol y en tiempo suplementario terminaron lapidando al Mengo.

Tras la llegada a Río de Janeiro con las manos vacías comenzaron los reclamos, las broncas y todo lo que conlleva una derrota de este calibre. El hecho es que medios brasileños contaron que Renato Portaluppi fue despedido el mismo lunes cuando técnicamente debían volver a entrenar de cara a lo que resta del torneo brasileño que hasta podría ser ganado esta semana por Atlético Mineiro si logra al menos empatar.

Renato Portaluppi hacía ruido, mucho, porque su equipo era una tromba. A pura goleada llegaron a la final, casi caminando. En el Brasileirâo estaban dando batalla ante un Atlético que no cae. Hasta ahí todo bien. Pero ahora que todo está perdido, salieron a relucir cuestiones que fastidiaban tanto a futbolistas como funcionarios y dirigentes: Renato se pasaba faltando a los entrenamientos.

Era muy común, según narra Globo Esporte, que el DT gaúcho le dé libre a los titulares y aproveche para pegar el faltazo, dejando a la deriva al resto del equipo. Incluso, era normal que los jugadores entrenen bajo las órdenes del «profe» y que éste esté tomando sol en las playas de Copacabana.

Este tipo de permisos, de pegar el faltazo porque en Porto Alegre no hay playas y el clima es totalmente diferente al de Río, le estaba permitido en Grêmio porque allí es ídolo indiscutido y hasta un monumento le han hecho.

Flamengo invirtió una millonada de dólares similar a la de los equipos fuertes de Europa para que el Palmeiras en silencio les de la vuelta en la cara. La leyenda de la tortuga y la liebre en su máxima expresión.