Recordando Italia 90: golpe al local y a la final

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Más allá de su estado físico y futbolístico remendado, Argentina había llegado a las semifinales del Mundial y ahora era de temer. Los reales guerreros de Bilardo querían más gloria hasta retener la Copa. El problema era que aquel 3 de julio, el rival se llamaba Italia. El ascendente local, aún sin brillar pero con oportunismo, había arribado a esta instancia y deseaba otra final tras su fracaso en 1986. Para más morbo, el encuentro era en el Stadio San Paolo de Nápoles, el que tantas tardes venerara a Maradona, a quien ahora silbaba como al resto argentino. Pero el batallón nacional no se achicó ni mucho menos ante las casi 60.000 personas.

Ese martes de sol y gran frío en Argentina era nuevamente asueto dictado por el presidente Carlos Menem, y esa tarde a las 15 la gente dejó su trabajo para esperar otra hazaña. Ambos repetían alineaciones, salvo la sorpresiva ausencia de Roberto Baggio en el local. Todo arrancaba bien, con la Selección plantada ante un conservador italiano y creando alguna chance frente al arquero Walter Zenga, hasta entonces invicto en el torneo. Sin embargo, en el primer avance serio, Italia golpeó. Iban 18 minutos cuando el revelador goleador Salvatore «Totó» Schillaci inició un ataque tocando la pelota con la mano. De allí una bella combinación derivó e nremate de Vialli que Goycochea no pudo retener y Schillaci, en claro offside no protestado, definió.

La visita siguió igual y aunque Maradona, como en todo el certamen, no pesaba, Burruchaga y Canigia inquietaban al férreo fondo. Los de Azeglio Vicini, fieles a su tradición, atrás y a ver de contra. Y el dominio albiceleste dio sus justos frutos. A los 22 minutos del segundo tiempo, una jugada iniciada en la mitad de la cancha derivó en pase para Olarticoechea, que envió centro al área chica. Los centrales y Zenga reaccionaron tarde y Caniggia peinó de cabeza de costado anticipando al arquero del Inter para el empate y la gritería de los pocos hinchas nacionales.

Italia se acordó de ganar y Vicini hizo entrar a Serena y a Baggio. El medio de Agostini lo tuvo pero Goycochea lo tapó. No se pudieron quebrar y un nuevo tiempo suplementario fue realidad. Y una pesadilla para la Selección. El arquero le sacó gran tiro libre a Baggio. Luego, el árbitro francés Vautrot, el mismo con Camerún, se olvidó del reloj y estiró el primer alargue de 15 minutos a 23. En ese interín, Giusti le dio un codazo al delantero y tras el aviso de De Nápoli al juez de línea, fue expulsado. Los jugadores se molestaron con el asistente y hasta con rivales en un tumulto innecesario que Bilardo debió calmar entrando a tranquilizarlos. Por si faltaba algo, rato más tarde Caniggia toccó la pelota con la mano y fue amonestado, su segunda tarjeta amarilla que lo privaría de la posible final, lo mismo que Batista, Olarticoechea y Giusti.

El presente marcó el cierre de los tensos 120 minutos y por segunda vez los penales, ya meritorio para una Argentina descosida. Todo el país veía irse la tarde invernal pensando si «Goyco» sería capaz de otra de sus locuras. Todos ejecutaron bien y marcaron un 3 a 3 hasta el séptimo remate, donde fue Roberto Donadoni el encargado. El relator Marcelo Araujo no tenía mucha fe y pareció decir «gol», pero Goycochea atajó y allí cambió a un «grande Goycochea, grande Sergio».

El siguiente podía poner a Argentina en ventaja y excelente posición. El responsable era un tal Diego Armando Maradona. Frente a su hinchada napolitana y a su rival de la liga Zenga, envió un tiro colocado y puso el 4 a 3, festejando con el auxiliar Miguel «Galíndez» Di Lorenzo y tirándole su gorra al suelo. Era turno de Serena frrente a un ya monstruo Goycochea. Si lo erraba, Italia se quedaba sin final en su casa.

Y así fue. El 12 le contuvo tan bien que ni rebote dio. Y lo impensado pasó. Ese batallón argentino despidió a su rival, se le burló deportivamente en su cara, logró una real victoria, más allá del estadístico 1 a 1. Una victoria de victorias, que terminaba de formar una epopeya y lo enviaba a la inccreíble decisión con el vencedor de Alemania-Inglaterra del día siguiente. Todos festejaron en el campo y en la concentración. Y el país, que intentaba pararse de su aguda crisis ecconómica de 1989, salió a olvidar todo y a ser feliz por una tarde más, aunque el bicampeonato no estaba aún. Ese atardecer helado, los corazones calientes lo mitigaban y vivían un éxtasis. Faltaba un pequeño gigante paso. Esa sería otra historia. Ahora era tiempo de gozar de estos guerreros, que aunque no lo eran todavía, reales ccampeones.

FICHA DEL PARTIDO

Copa del Mundo de la FIFA Italia 1990

Semifinal 1, martes 3 de julio de 1990

Argentina 1-1 (4-3 por penales) Italia

Goles: Schillaci 18′ (I), Caniggia 67′ (A).

Estadio: San Paolo (Nápoles). Arbitro: Michel Vautrot (Francia).

ARG: Goycochea; Simón, Serrizuela, Ruggeri; José Basualdo, Giusti, Olarticoechea, Burruchaga, Maradona; Caniggia y Calderón. DT. Carlos Bilardo.

ITA: Zenga; Bergomi, Baresi, Ferri, Maldini; De Nápoli, De Agostini, Giannini, Donadoni; Schillaci y Vialli. DT. Azeglio Vicini.

Cambios: 46′ Troglio por calderón (A), 70′ Serena por Vialli (I), 73′ Roberto Baggio por Giannini (I) y 100′ Batista por José Basualdo (A).

EXPULSADO: 105′ Giusti (A).

DEFINICION POR PENALES: Baresi (0-1), Serrizuela (1-1), Roberto Baggio (1-2), Burruchaga (2-2), De Agostini (2-3), Olarticoechea (3-3), Donadoni (atajado, 3-3), Maradona (4-3), Serena (atajado, 4-3).

Para  gritarlo toda la vida:

https://www.youtube.com/watch?v=066fE7JRCo4

Diego Martín Yamus.
diegoanita@hotmail.com.ar

@lostribuneros

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