Messi y Di María, los fríos de siempre

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Ya es casi un «hashtag» (palabra clave en las redes sociales) que Messi, Di María, Agüero y otros tantos son genios, grandes, estrellas del fútbol mundial. Que tal o cual récord en tal o cual liga, que le hicieron dos goles a tal club, que llevan tantos goles en tantos partidos, que son los mejores, que… 

La única y cruda realidad, guste a quien le guste, es que Messi y Di María, de ellos se trata esta vez, son los mismos fríos, inoperantes de siempre. Que sólo juegan en la Selección por portación de apellido. Que son injustificadamente inamovibles, el famoso «tienen que estar» no sólo del hincha sino del periodista. Y los grandes del mundo demuestran que se gana con un conjunto donde cada uno hace bien su papel, no un puñado de individuos a lo que salga, como ellos. Pero según pasan los años, y eso que la vida futbolera es corta, Mmessi y Di María, Di María y Messi, las propagandas, el «cómo no está», el «cómo los vas a criticar», como si ellos fueran Dios que no se los puede criticar. Y encima, el «mejor jugador del mundo», bastante en baja en su Barcelona, da pésima imagen anímica, como anoche contra Paraguay en el partido de la eliminatoria del Mundial, mirando el suelo, cansado (¿cansado?, cuándo jugó alargue y penales). Por su parte, un Di María que por hacer mucho en el París Saint Germain contra rivales menores de Francia debe ser convocado, cómo no va a serlo. Ese Di María anoche también estuvo ausente. 

Es innegable, la Pulga y el Fideo fueron en su esplendor grandísimos valores. Hoy ya son retacitos de los que fueron, que vienen bien para las aburridas, pobres ligas europeas de tres o cuatro competidores. Pero ya no para Argentina, una selección de rica como exigente historia. A Paraguay, Uruguay, Brasil, Colombia, Chile o quien sea no se le gana con camiseta, apellidos ni palmarés individual. Anoche Messi y Di María volvieron a su pobreza,increíble pobreza, pelotas perdidas, jugar lejos del arco, no gravitar, tiros libres en la barrera. Son movibles, claro que sí. Hay que ver si un día alguien, caso el técnico actual Scaloni, se anima a hacerlo. Porque Argentina es más grande que cualquiera. Hasta que Messi y Di María. 

Diego Martín Yamus. 
diegoanita@hotmail.com.ar 

@lostribuneros

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