Historietas de Mundial 62: Chile-Italia, la batalla de Santiago 

La Copa del Mundo de 1962 en Chile pasó lamentablemente a la historia por varios sucesos violentos, que sobre todo en la primera fase se hicieron corrientes. Pero el más recordado fue el encuentro entre los locales e Italia por la segunda fecha del Grupo 2, en el estadio Nacional de la capital Santiago, que más pareció una guerra que un evento Deportivo, por lo cual se conoció como “la batalla de Santiago”. 

En 1956 Chile había sido designado sede del Mundial 62. En ese tiempo, periodistas italianos escribieron una serie de notas sobre el país trasandino describiendo lo que para ellos era un lugar muy malo, pobre, no apto para un torneo. Medios chilenos, entre ellos el sensacionalista diario El Mercurio, no sólo lo reprodujeron, sino que le contestaron. Y la opinión pública consideró los escritos agraviantes, con lo que se creó un ambiente hostil contra los visitantes antes del partido. 

Ese 2 de junio, los azzurros salieron a la cancha arrojando claveles a la multitud, queriendo suavizar los ánimos. La gente no sólo se los tiró de vuelta, sino que los reprobó con una estruendosa silbatina. Y el clima se trasladó al juego, arbitrado por el inglés Ken Aston, que más tarde inventaría las tarjetas amarilla y roja de disciplina. Fue directamente un concierto de golpes y jugadas fuertes. Ya a los siete minutos el delantero Ferrini golpeó duramente a Landa y fue expulsado. Y al no querer irse, Ferrini fue arrestado por la Policía, los famosos “carabineros”. Cinco después, el crack local Leonel Sánchez le dio un puñetazo al argentino Humberto Maschio, que era parte de los europeos, fracturándole la nariz por lo que sin embargo no fue echado. 

 

De esa forma transcurrió el partido clave para el pase a los cuartos de final. Sobre el cierre del primer tiempo, Sánchez golpeó al defensor David, pero otra vez fue perdonado. Y David se tomó desquite a los 44 minutos con un puntapié a la cabeza del delantero, y fue enseguida expulsado dejando a su país con nueve jugadores. 

Pero la azzurra se defendió bien, por supuesto apelando también a artimañas. Hasta que, a los 77 minutos, Jaime Ramírez aprovechó un rebote en el arquero Mattrel y abrió el marcador. Y faltando dos fue Jorge Toro que de larga distancia selló el 2-0 festejado por la ácida hinchada chilena. Un oscuro día que fue continuado por otros hechos violentos, empañado aún más por el arbitraje de Aston notoriamente localista. Es que el buen equipo anfitrión no necesitaba de ayuda para vencer a un gigante como Italia. 

Diego Martín Yamus
diegoanita@hotmail.com.ar 

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