El exitoso fútbol femenino mexicano innova con invitación al Bayern Munich y la contratación de la entrenadora de Canadá

Por Marcelinho Witteczeck
(Nota condensada de Goal.com)

México es un país con tradición futbolera. Si bien jamás lograron ganar el máximo torneo que es la Copa del Mundo al menos pudieron brillar en el Mundial Sub 17, ni hablar a nivel de clubes donde arrasan en la CONCACAF encontrando eventualmente resistencia de algún equipo de la MLS o Costa Rica, claro, hablando de fútbol de hombres. La pasión de los aztecas por el futból como lo pronuncian por esas tierras es enorme. Pero ¿qué pasa con el balompié de mujeres?

El país norteamericano tiene los índices de machismo más elevados del mundo estando entre los 20 países donde ser mujer es un verdadero problema. Aún así, con ese grave problema, ellas han sabido ganarse un lugar privilegiado en un deporte que, justamente, para las inmensas mayorías es “un deporte de machos”.

Una política seria y trabajada a conciencia con mucho orden, proyección, inversión de dinero y tiempo, por parte de la Federación Mexicana de Fútbol llevó al futbol femenino a tener muy buena aceptación por el público en general logrando batir récords de audiencia tanto en estadios como en televisión y plataformas de transmisión en vivo.

Tigres es muy recordado en América del Sur, especialmente en Argentina, por haber llegado a la final de la Copa Libertadores en 2015 ante River Plate en la modalidad masculina. En esa ocasión el equipo que era dirigido por Marcelo Gallardo se quedó con el trofeo. Pero, la institución felina no se conformó con estar en lo más alto a nivel de hombres y también apostó a la mujer donde logró también muchísimas satisfacciones.

El fútbol profesional en el país norteamericano arrancó en 2016 emulando el modelo de negocios del vecino millonario Estados Unidos. Por ese país pasaron muchas jugadoras mexicanas para foguearse y luego llevar sus habilidades y experiencia a su patria. También muchas gringas de raíces mexicanas han sido traídas de nuevo.

Las alumnas superaron a los maestros porque el deporte número uno entre mujeres en Estados Unidos es el soccer, es decir, el fútbol. Cuatro veces campeonas del mundo con una liga que es el sueño de toda futbolista como es en el masculino la Premier League. Aún así y siendo un país verdaderamente pobre y con un desequilibrio social lamentable, México les pasó por encima.

52.654 aficionados se dieron a la cita en el Estadio Azteca para ver la finalísima entre la visitante Tigres y la local América, para luego en la revancha arrastrar 41.615 seguidores al Estadio Universitario. Estamos hablando de más de 90 mil personas presentes.

Ahora el elenco felino jugará un innovador torneo llamado Copa Amazonas donde desafían a clubes poderosos del mundo. En este caso las desafiadas son Bayern Munich de Alemania.

Una de las proyecciones de los dirigentes del popular equipo de Monterrey es ser base de selección para 2026, además de luchar para ser el número uno del mundo.

La proximidad con Estados Unidos, la millonada de mexicanos residentes en ese país, es uno de los principales motores de la economía de la institución dado a que cuentan con mucho apoyo cuando cruzan fronteras.

Una alianza estratégica han hecho con el equipo de la NWFL, Angel City, club con el que intercambiarán jugadoras, además de trabajar de manera similar el área estratégica y de negocios.

Tigres es pentacampeona mexicana siendo el club con mayores logros en estos seis años transcurridos. Vale señalar que en ese país hay dos campeonas por año, por lo que su archirrival Monterrey ostenta dos trofeos y Deportivo Guadalajara (Chivas) también tiene dos preseas y América cierra con un título.

Casi como un movimiento de ajedrez los directivos del club auriazul sumaron a sus filas a la exitosa y experimentada entrenadora de la selección de Canadá, Carmelina Moscato. Esta directora técnica tiene un currículum verdaderamente respetable, incluso es admirable su carrera como futbolista.

El partido finalmente se jugó en Monterrey donde ganaron las mexicanas a las bávaras ¿el resultado? 35 mil personas en las tribunas.

Gran ejemplo a seguir en este fútbol femenino argentino lleno de buenas intenciones pero con una organización traída de los pelos, donde la devolución de favores, amiguismos, y las pocas o nulas oportunidades a gente competente es moneda común.

Ergo: Abran los ojos y las mentes.

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