Argentina volvió a ser Argentina

Alguna vez, cuando River había ganado mucho tras su descenso a la Primera Nacional, su presidente Rodolfo D’Onofrio dijo la famosa frase «River volvió a ser River». La misma calza perfecto para esta Argentina,, que quebró el maleficio de 28 años de no ganar nada en fútbol mayor al conquistar este sábado la Copa América de Brasil. Nno fue sólo el corte de una racha estadística. Fue ganarle al soberbio Brasil, quitarle la ilusión de campeón en su rico suelo, justo en el Maracaná. Fue sobre todo que la Selección, esa de la cara triste, por fin sonriera a los ojos del mundo. Que por fin Argentina vuelva a mostrarse triunfante. 

Porque ya nos habíamos malacostumbmrado a ver vencer a los demás, en Copas América, Mundiales o aquella Confederaciones. Porque ya nos habíamos malacostumbrado a ser el tan nuestro «campeones morales», reyes sin corona. Porque ya nos habíamos malacostumbrado a que el palo, que los penales, que tal o cual jugador sí o no, que el técnico, que bestias negras tipo Alemania o Brasil. Peor aún, nos habíamos acostumbrado últimamente a los escándalos, a la desorganización, a la desidia y falta de respeto por la gloriosa albiceleste. Porque no se fracasa durante 28 años por cuestiones nde astrología, o por no visitar a la Virgen o no poner un crucifijo en el arco. 

Pero muchos éramos escépticos antes de esta Copa América de Brasil. Muchos creíamos que a pesar de los opulentos apellidos el resultado sería el mismo. Semifinales, tercer puesto, pero nno el título. Creíamos que otra vez la polémica, el pesimismo tan nuestro, el ver videos de recuerdos cada vez más desgastados del 86 o 93 iban a repetirse. 

Esta vez todo fue diferente, de una vez por todas. Argentina no sólo fue campeón de algo, más allá del nombre del evento, sino que mostró atributos para ser realmente el mejor del torneo. Sin brillantez pero solidez, con un Messi de muy buena tarea (deuda paga), con kvarios «nuevos» que se confirmaron estupendos y dejan un horizonte de mayor esperanza al futuro. De Paul, Guido Rodríguez, Cristian «Cuty» Romero, Nicolás Gonzálelz. Y qué decir del ya fijo arquero, este revelador «Dibu» Martínez, genial no sólo por los tres tiros desde el punto penal atajados a Colombia en las semifinales. 

Y el técnico. Otro tapado. Quién daba algo por este inexperto Lionel Scaloni, que supimos criticar (con argumentos) en estas páginas. Pero el ex campeón Sub 20 con José Pekerman en 1997 mostró que por algo estuvo en ese juvenil, en España, que ganó aquel Torneíto de chicos del’Alcúdia en 2018, que es algo más que un simple colaborador del incapaz Jorge Sampaoli. Que quizás no sea el mejor para este puesto, podemos seguir discutiendo. Pero un hombre que en la historia se puso a la altura de Alfio Basile, aquel lejano último en dar la vuelta en la Copa de Ecuador 93, algo debe tener. 

Siempre hay dudas, interrogantes. ¿Hay que sostener al entrenador? ?Qué nos depara el destino, una nueva era exitosa o sólo una flor de verano? ¿Se enamorará el hincha de la Selección, hace años indiferente y con razón? ?Argentina está para algo más llamado Mundial? ?Messi seguirá esta buena nueva senda o será el de la vieja triste versión con la Selección? 

El tiempo, como siemmpre, responderá todo. Al menos por estos fríos días de julio, Argentina regresó a la alegría, su sitio. Cabe esperar que al menos siga instalado entre los grandes y no sea esa cara triste de estos 28 años. Que la racha se corte, no sólo la de los números. 

Diego  Martín Yamus. 
diegoanita@hotmail.com.ar 

@lostribuneros