1924, París: Uruguay practica mal para despistar a los rivales

Sabemos cómo Uruguay fue el rey indiscutido del fútbol sudamericanno y mundial entre 1920 y 1930. Varias Copas América, dos títulos de los Juegos Olímpicos y el primer Mundial, enrrostrando su jerarquía a los europeos que se reían de su presencia. Tanto como aquella anécdota previa al debut celeste en los Juegos de París en 1924, adonde había llegado junto con Estados Unidos como primeros países americanos. 

Tras quedarse con el Campeonato Sudamericano de 1923 (hoy Copa América), la celeste debía debutar el 26 de mayo en la capital francesa ante Yugoslavia, uno de los buenos conjuntos del Viejo Mundo. Pocos días antes, para su mala fortuna, los balcánicos aparecieron en pleno entrenamiento uruguayo, supuestamente a espiar sus movimientos. Cuando los orientales se percataron, comenzaron a jugar mal a propósito cual cprincipiantes, para hacerles creeer que realmente eran tan flojos como aquéllos creían. Corrían con las piernas duras, se caían adrede, le pegaban a la pelota con la nuca, se resbalaban sin motivo. Entonces los yugoslavos comentaron socarronamente: «Qué lástima que vinieron de tan lejos, muchachos…». 

Esos muchachos venidos de tan lejos fueron quienes ese 26 de mayo, en el viejo Stade de Colombes en  París y ante sólo 3000 personas, los liquidaron 7 a 0. Vidal, Scarone, dos de Petrone, dos de Cea y Romano redondearon la goleada y comenzaron a taparles la boca a los europeos burlones. Días después, esos muchachos de lejos se colgarían la primera de sus dos medallas doradas. Tan flojos no eran. 

Diego  Martín Yamus. 
diegoanita@hotmail.com.ar 

@lostribuneros