TRANSPORTE COLAPSADO Y FALTA DE INFRAESTRUCTURA

La banda tribunera siguió consultado a los paulistanos sobre la próxima Copa Mundial y la gente lo ve con algo de escepticismo. Muchas personas se mostraron contentos por la trascendencia de Brasil en el contexto mundial y como una gran oportunidad para atraer el turismo.

No inventamos ni brindamos nada nuevo al decir que San Pablo es una de las metrópolis más importantes del mundo, pero sí podemos señalar que a la ciudad todavía le falta.

Nos alojamos, por ejemplo, en un hotel tres estrellas ubicado en un barrio de clase media alta, pero al llegar nos llevamos un chasco: No tenían adaptadores para los enchufes de nuestras PC, que estaban sin batería. Nos quedamos incomunicados durante toda la noche y no pudimos mandar el material que nos pidieron desde Buenos Aires, por ejemplo.

Del hotel nos mandaron a un supermercado que queda a la vuelta, eran las 21 hs. y la verdad que daba un poco de miedo el trayecto que teníamos que hacer. Finalmente, el súper en cuestión no tuvo el adaptador y nos tuvimos que conformar con comer algo e ir a dormir relativamente temprano. El adaptador fue conseguido, solo que la casa de artículos eléctricos que la tenía quedaba a 5 cuadras del hotel y el personal del hotel moviendo los hombros como si ésto no fuese una cuestión de ellos.

Eso es una mera muestra de cómo pequeños detalles pueden marcar la diferencia y al brasileño le falta eso.

Otro ejemplo es llegar del aeropuerto al centro, ya que el servicio de autobuses (colectivos como le llamamos en Buenos Aires) es patético, hay que tomarse una línea pero luego hay que comenzar a deambular en el subterráneo hasta combinar con otro colectivo… algo no recomendable para quien viene por primera vez, por eso, tuvimos que tomar un ómnibus especial que nos costó a cada uno 35 reales (80 pesos) y nos dejó a 6 cuadras del hotel.

Por la ciudad hay que estar con los ojos bien abiertos porque es bastante peligrosa y hay que moverse mucho en taxi, que por cierto, no es nada accesible.

El tráfico es pesadísimo y el precio del boleto es de 3 reales (unos 6,90 argentinos).

Además de oír quejas y, además, vivir en carne propia la falta infraestructura en el transporte, la gente de se queja de la cantidad de «negociados turbios» en torno a la construcción de estadios.

Muchas personas se quejaron, por ejemplo, de la exclusión del magnífico estadio Morumbí, un coloso de cemento, a quien con darle algún retoque tendrían un notable escenario y por muy poco dinero.

Las autoridades prefieren financiar la construcción de nuevos estadios, desde cero, algo que generó un gasto brutal y, en muchos casos, se pudieron probar casos de sobre-precios.

Un señor mayor, de unos 60 años lo comparó con el Mundial de 1978.

Otras personas optan por verlo del lado positivo y afirman que Brasil hará el Mundial para ganarlo, sin importar de qué manera sea.

@lostribuneros
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