Goleada, baile y eliminación ante Atlético

River lo hizo todo para golear y goleó, pero una distracción posibilitó que Atlético Tucuman les descuente y los elimine de la Copa de la Superliga. El Decano es semifinalista y jugará con Tigre. Partidazo con final dramático; 4-1.

“En el fútbol gana quien hace más goles”, frase trillada si las hay, pero que jamás pierde vigencia. Es que en el fútbol moderno los partidos son de 180 minutos y en el global quien hizo más goles fue Atlético Tucumán, debido a que el tanto de visitante multiplica por dos en caso de empate de puntos.

Qué podemos decir de este encuentro jugado en el Monumental. River, sabedor de que entraba a la cancha 3-0 abajo, entró totalmente enchufado con el objetivo de poder remontar esta goleada.

Gallardo esta vez no se dejó sorprender por la escuadra del gran estratega Ricardo “Ruso” Zielinski y encontró la manera de, además de no dejar jugar al rival, llevarlos al terreno del error y del desconcierto.

Es verdad que al ser goleados afuera sin podido, al menos, haber anotado un gol, los millonarios caminaban en campo minado y un mal movimiento podría significarle la eliminación.

Entonces, Gallardo puso en equipo netamente ofensivo, cuidando muy bien los relevos porque el retornante Milton Casco se acoplaba en el ataque al Nacho Fernández y a Suárez por la izquierda, mientras que por la derecha el Oso Pratto no estaba solo sino que contaba con el apoyo del Nico de la Cruz, Exequiel Palacios y un Camilo Mayada que se sumaba. Enzo Pérez era el hombre de contención.

River dio un verdadero concierto y se llevó puesto al Decano con tremendas jugadas. Los del “Muñeco” buscaban espacios por las bandas laterales y los huecos en el área, y los encontraban.

El “Laucha” Lucchetti le tiraba con todo su oficio y jerarquía a los atacantes riverplatenses, y pese a haber recibido una goleada, un par de intervenciones suyas marcaron el rumbo de la historia.

El “Nacho” Fernández recibió una pelota en el área y marcó el 1-0 en el minuto 15 de taquito. Luego, un centro en el área tucumana terminó en polémica dado que el defensor uruguayo Abero desvió la pelota con la manos siendo no apercibida por el referí.

Atlético hacía agua por todos lados. Apenas sacaron dos pálidos contraataques, mientras que River no alojaba.

Pratto estaba como endemoniado. No podían pararlo. El Nacho Fernández probaba de todos lados, pero el Laucha se atajaba la vida. Casco, que estaba totalmente movedizo, y que volvía luego de tres meses por una lesión, le puso una pelota a Exequiel Palacios pero el poste le dijo que no.

Luego de tanto aviso, en el minuto 41 apareció Lucas Pratto para anotar el esperanzador segundo gol, y 2-0 fueron al descanso.

El Ruso Zielinski puso en la cancha al veterano Juan Ignacio Mercier, volante de contención y quitó al creativo Gervasio Núñez, para encarar la segunda etapa.

La presión de River seguía. Pero, hubo un descuido. Iban apenas 5′ de juego, pelota aérea, Javier Toledo estaba allí y con su pie la empujó dentro del área chica y llegó el fatídico gol de visitante; 2-1 ganaba el millo y precisaba de tres más.

Rápidamente reaccionó River. Pase atrás y gol de Matías Suárez, estaban 3-1 en 57′.

Borré reemplazó al Nacho Fernández y Ponzio a Palacios. Gallardo no quería que Atlético vaya a marcar otro gol más porque sería el fin.

El millonario probaba de tiro libre, pero Christian Lucchetti seguía atento sacando pelotas. Matías Suárez seguía buscando junto a Pratto y al Nico de la Cruz, de muy buena actuación, pero la pelota no quería entrar. Otra vez el poste dijo que no.

Faltaban apenas cinco minutos de tiempo reglamentario y otros tantos más de descuento. River no se achicaba, y finalmente el Oso Lucas Pratto la mandó a guardar; 4-1 que finalmente no sirvió.

Atlético jugará por un lugar en la final de la Copa de la Superliga ante Tigre, que a primera hora eliminó a Racing.

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@lostribuneros