Una socia del Vasco da Gama se cansó de ver al técnico Fernando Diniz sacado, al borde del ACV, gritándole a sus dirigidos como si fuesen culpables de la caída del Imperio Romano. La denuncia por acoso moral y abuso de poder ya está en el Departamento de Compliance, mientras el club hace la mímica del avestruz y esconde la cabeza bajo la arena del Brasileirão.
Fernando Diniz, el gurú de la «salida por abajo» que ahora parece haber inventado la «salida por arriba» pero de sus propios cabales, fue denunciado formalmente por la socia Aline da Rocha Moreira. La acusación es cortita y al pie: el tipo no dirige, humilla; no motiva, aniquila la psiquis de unos muchachos que ya tienen bastante con tener que defender la camiseta del Vasco.
El detonante fue el papelón contra Mirassol, donde las cámaras captaron a Diniz en modo «poseído por el demonio» durante una pausa técnica. Mientras el equipo perdía 2-1, el DT encaró a Nuno Moreira y Johan Rojas con una delicadeza de carnicero de oferta: «¿No querés jugar?», «Andá a cag…», y un «No hiciste nada» que se escuchó hasta en Portugal, dejando a los pibes más expuestos que un político en campaña.
«Exposición pública y ambiente laboral de constrangimiento», dice la denuncia, que básicamente le pide al club que le pongan un psicólogo a los jugadores antes de que terminen todos bajo la cama. La socia sostiene que estas «broncas» no son parte del alto rendimiento, sino un patrón de abuso de poder que viola hasta las normas de salud mental más básicas de cualquier laburante.
¿ENTRENAMIENTO MILITAR O TERAPIA DE GRUPO?
Diniz, fiel a su estilo de «yo contra el mundo», todavía no abrió la boca sobre la denuncia, probablemente porque está ocupado pensando a quién más insultar en el próximo entrenamiento. Por su parte, la SAF del Vasco da Gama aplica el silencio de radio; no hay comunicado, no hay postura, solo un vacío legal que huele a miedo o a desidia institucional.
Nuno Moreira, el principal damnificado de la verborragia volcánica del DT, está más molesto que vecino de boliche y ya avisó que quiere «alisar asperezas» con el jefe. El problema es que para Diniz, alisar asperezas suele significar gritarte un poco más fuerte mientras se le hincha la vena del cuello como una manguera de bomberos.
La denuncia pide a gritos que se activen los canales de ética y se tomen medidas preventivas para que el vestuario no se convierta en una celda de castigo. Mientras tanto, el «Dinizismo» pasa de ser una filosofía táctica a una causa penal, demostrando que en el fútbol moderno, si no ganás, hasta tus gritos de aliento suenan a citación judicial.
DATOS DEL EXPEDIENTE (Y DEL PRÓXIMO VELORIO)
| Ítem | Detalle de la Autopsia |
| Denunciante | Aline da Rocha Moreira (Socia con pocas pulgas) |
| Cargos | Acoso moral, abuso de poder y humillación pública |
| Víctimas estelares | Nuno Moreira, Johan Rojas y la salud mental de Coutinho |
| Estado del DT | En el cargo (y probablemente gritando ahora mismo) |
| Próximo capítulo | Investigación interna de la SAF (si encuentran el manual de ética) |
Situación actual: Al cierre de esta edición, ni el club ni el técnico se manifestaron sobre el tema. El Vasco sigue a la deriva, con un técnico que confunde liderazgo con maltrato y una dirigencia que mira para otro lado mientras el Compliance se llena de telarañas.
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