Suspendieron el partido a pura bengala porque su equipo no le puede ganar a nadie

La hinchada del Joinville, cansada de ver a once tipos arrastrar los pies en las categorías del ascenso, decidió que si no había brillo en los botines, habría fuego en el césped. Una noche de furia, humo y la amarga certeza de que el club está más cerca del infierno que de la gloria.


Ayer, 3 de febrero de 2026, el Joinville Esporte Clube dejó de ser un equipo de fútbol para convertirse en un festival de pirotecnia de autogestión: sus propios hinchas taparon la cancha con bengalas hasta que el árbitro, con más miedo que ganas de pitar, suspendió el papelón por falta de garantías.

Es el deporte nacional de Santa Catarina: si el equipo no juega a nada, la tribuna se mete a explicarles cómo se corre. El JEC, un habitué de los subsuelos del fútbol brasileño, viene acumulando frustraciones como quien junta figuritas, y esta vez la «torcida» decidió que el 2026 arrancaba con olor a pólvora y poco aguante.

No es novedad, es un dejà vu berreta. Ya lo hicieron en 2013, repitieron el berrinche en 2025 y ahora, en pleno debut de año, los muchachos volvieron a demostrar que tienen más puntería con las bengalas que sus delanteros con el arco. Es la democracia del tablón: si no hay goles, hay humo para todos y todas.

«La actitud del equipo tiene que ser la misma», se escuchó decir en los pasillos de otros clubes en crisis, pero en Joinville la actitud fue directamente la de un asado mal hecho. La frustración de los hinchas es el único motor de un club que parece haber olvidado cómo se patea una pelota sin inflar un conflicto social.

Mientras los dirigentes se esconden y los jugadores corren más rápido hacia el vestuario que hacia el área rival, el fútbol brasileño suma otra mancha al tigre. Lo del Joinville no es pasión, es una autopsia en vivo transmitida por Instagram, donde el cadáver es el orgullo de un club que ya no sabe a qué juega.


El parte médico de la tragedia (Estadísticas)

El partido quedó en el limbo de los escritorios, ese lugar donde los burócratas del fútbol deciden quién es menos desastroso. El Joinville ahora no solo debe puntos, sino también explicaciones y, probablemente, una buena multa para pagar el pasto quemado.

Datos del próximo entierro:

Dato Detalle
Fecha del siniestro 3 de febrero de 2026.
Estado del equipo En coma cuatro, peleando en el sótano del ascenso.
Próximo paso Sanciones de la Confederación y jugar a puertas cerradas (para alivio de los jugadores).