River-Boca: dos potencias se saludan

Por aquellos años 1900, cuando la vida era tan primitiva, cuando todo era en blanco y negro, Boca Juniors y River Plate convivían en el mismo barrio, el pintoresco de La Boca en Buenos Aires. Entonces empezaron a encontrarse para jugar un naciente deporte llamado fútbol, produciendo una rivalidad que se fue agigantando con el tiempo. Más de un siglo ha pasado, River se mudó al barrio de Núñez, pero el encono sigue latente. Y cada vez que se acerca el superclásico, aunque falten semanas, el público ya comienza a palpitarlo. Quién jugará, cómo llegarán, si pierde éste antes, si gana el otro, el técnico. Por eso y por mucho más, el que según el diario inglés The Observer es uno de los 50 espectáculos que debe verse antes de morir, es el mismo que por 90 minutos paraliza a la Argentina. Como lo hará mañana, cuando las dos potencias se saludarán  por vez número 360 en total y 206 en Primera División, desde aquel primero del 24 de agosto de 1913 ganado por River 2-1 en la cancha de madera de Racing Club.

Se pueden citar números fríos, como que el historial es liderado por los xeneizes por 75 triunfos a 67 con 63 empates, que también van ganando el absoluto por 130 a 112 con 117 igualdades. O que los millonarios no vencen en su cancha desde 2010, con el gol de Jonathan Maidana. Pero el hincha quiere más. Prefiere recordar aquellas grandes emociones. Aquí revivimos las diez más inolvidables.

El primer superclásico profesional fue el 20 de septiembre de 1931 y sólo duró media hora. En la vieja cancha de Boca, el visitante iba 1-0 por Rubén Peucelle a los 16 minutos, pero a los 30 Francisco “Pancho” Varallo igualó de penal tras dos rechazos del arquero Iribarren. En el último pareció infracción, por lo que los jugadores de River le protestaron al árbitro Scola, que hizo caso omiso a las mismas. Entonces los perjudicados decidieron retirarse del campo, por lo que el Tribunal de Honor le dio por ganado el partido a Boca 1 a 0.

Diez años más tarde se dio la mayor goleada a favor de River. Fue el 19 de octubre de 1941, cuando ganó 5 a 1 con goles de José Manuel Moreno, Angel Labruna, dos de Aristóbulo Deambrossi y Adolfo Pedernera, descontando Mario Boyé. Además el millonario desperdició un penal y le anularon un gol a Pedernera, sino el marcador hubiera sido más histórico todavía.

En 1962, Boca llegaba con chances de campeón y recibió a River en la Bombonera el 9 de diciembre. Se puso en ventaja por el imborrable brasileño Paulo Valentim, pero faltando cinco minutos su enemigo tuvo un penal para empatar. Sin embargo el gran Antonio Roma, adelantándose notoriamente, le atajó el tiro al brasileño Delem. Los millonarios protestaron pero el árbitro Carlos Nai Foino replicó con el famoso “penal bien pateado es gol”. Boca se consagraría en la fecha siguiente.

Qué recuerdo el de 1972. Primera fecha del Campeonato Nacional en la cancha de Vélez Sársfield. Aquel 15 de octubre por la mañana, River se puso en ventaja al minuto por Mastrángelo y a los 9 amplió a dos por Oscar “Pinino” Más. Boca reaccionó y dio vuelta el marcador 4-2 gracias a Curioni, Ponce y dos de Potente. Quién iba a pensar que Más y Carlos Morete igualarían en 4 en menos de cinco minutos. Y menos que Carlos Morete iba a marcar el desnivel en el minuto 93 y darle a la banda un triunfazo 5 a 4.

El 22 de diciembre de 1976 fue la única finalísima de la historia, por el Campeonato Nacional. Ese domingo a la mañana en Racing, a los 72 minutos hubo tiro libre para Boca. Iba a rematar Veglio, pero el “Chapa” Rubén Suñé vino corriendo desde lejos, empujó a un lado a su compañero y sin esperar la orden del árbitro, ejecutó y tomó por sorpresa a Ubaldo Matildo Fillol, marcando el gol del título boquense.

Un día muy recordado para River fue el 6 de abril de 1986. Ya campeón, el superequipo de Héctor “Bambino” Veira fue a la Bombonera y antes del encuentro dio la vuelta olímpica en la cara de su rival. Y encima le ganó por 2 a 0 con dos goles de Norberto Osvaldo Alonso, uno de ellos con pelota naranja por la gran cantidad de papelitos que había en el campo.

Esa década del 80 fue muy favorable a la banda roja. El 22 de noviembre de 1987, por el campeonato 87/88 en el Monumental, River erró un penal por Omar Palma y Boca luego se adelantó 2 a 0 con un doblete de Jorge Rinaldi. Pero en el segundo tiempo, el “Polilla” Jorge Da Silva, Ernesto Corti y Palma lo dieron vuelta. Sin embargo, nada estaba dicho. Una mano en la última jugada le permitió a Boca la chance de un penal para igualar. Era lo último que pasaría. Pero Jorge Comas lo tiró por arriba y el River de Carlos Timoteo Griguol ganó 3 a 2.

Otro recordado halago xeneize fue en 1996 por el torneo Clausura, el 29 de septiembre en la Bombonera. En un partidazo que iba 2 a 2 (Pompei y Cedrés de penal para Boca, Salas y Sorín para River) hubo en la última jugada tiro libre para los xeneizes. El centro fue desviado por el uruguayo Hugo Romeo Guerra que con su nuca envió la pelota a la red para hacer explotar a la 12.

Esa década del 90 fue casi toda para Boca. Pero el súper River de Ramón Díaz se dio un gusto el 23 de marzo de 1997 en el Monumental. Los xeneizes del Bambino Veira iban 3 a 0 (Cedrés y dos de Sergio Martínez), habiendo podido aumentar cuando Bonano le atajó un penal a Pompei y Latorre se perdió varias ocasiones. Sergio Berti descontó faltando poco para terminar el primer tiempo. A 15 minutos del final Facundo Villalba marcó el segundo. Y a cinco de la hora, Celso Ayala cabeceó un córner ante una mala salida de Sandro Guzmán y empató el partido, haciendo explotar a su hinchada. Boca se quedó con gran bronca, el técnico resolvió sacar a Guzmán “para protegerlo” según su singular dicho, y los millonarios casi ganan cuando Leonel Gancedo desvió apenas por arriba.

Otro empate recordadísimo pero con gusto para Boca fue el del 1 de junio de 2003 por el torneo Clausura. En la Bombonera, el River de Mauricio Pellegrini iba 2-0 por D´Alessandro y Cavenaghi de penal, pero antes del segundo gol fue expulsado Martín De Michelis y entonces Pellegrini reemplazó a Cavenaghi por Víctor Zapata, un cambio muy criticado. Boca reaccionó y con dos goles de su flamante entrenador, Guillermo Barros Schelotto, igualó 2-2. Por esa actuación,el mellizo se consagró como ídolo de su hinchada.

Son diez de las 205 emociones que hubo en la vida de los dos colosos. Claro que podemos incluir también la palomita del uruguayo Severino Varela para el 2-1 de Boca en 1944, el gol de Maradona a Fillol en el 3-0 del 81, los de Perazzo y Graciani en el 2-0 en el Monumental del 88, los goles del ex Defensor Sporting  Sergio “Manteca” Martínez en 1993, los de Aimar y Angel para el último triunfo riverplatense “del milenio” en 1999, la “vaselina” de Ricardo Rojas en el 3-0 de la banda en la Bombonera en 2002, el 2-0 boquense en 2011 con Carrizo en contra, Palermo y Patricio Loustau de polémico arbitraje o el cabezazo de Ramiro Funes Mori para el 2-1 de 2014. Es cierto que River llega mejor, pero vale recordar que ya pasó que con el de Núñez en buen momento los de la Ribera vencieron en 2008 con gol de Viatri, o en 2013 en el peor tiempo de Carlos Bianchi con el tanto de Gigliotti. Nada está dicho, a pesar de este informe. Porque ellos, los “primos” Boca y River, son los que escriben y escribirán la historia.

Diego Martín Yamus
diegoanita@hotmail.com.ar

@lostribuneros

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