Racing 2026: El arte de ser boludos en un potrero de lujo

La Academia arrancó el Apertura con un 0 de 6 que es pura poesía del masoquismo. Entre un Cilindro que parece el patio de un penal, planteos que son un colador y un técnico que confiesa pecados como si estuviera en el Luna Park, Racing se las ingenió para perder contra Rosario Central y Gimnasia sin que se le caiga una idea.


Racing perdió dos partidos seguidos porque, en palabras de su propio prócer del banco, fueron «unos boludos». No lo digo yo, lo dice Gustavo Costas, que pasó de la épica del «no vengo a competir» a la realidad de ver cómo Di María le caminaba por el área como si estuviera en el living de su casa.

El Cilindro de Avellaneda, ese templo del fútbol, hoy es una mezcla de playa de estacionamiento y desierto de Sahara, con pozos que podrían esconder un Fiat 600 y arena para que los jugadores se sientan en Villa Gesell. En ese «potrero» no apto para humanos, la Academia desbordó setenta veces pero llegó al área con la misma gente que hay en una oficina pública un viernes a las cuatro de la tarde.

«Nos falta mucho en lo físico», llorisqueó el DT, como si el calendario de la AFA hubiera sido una sorpresa de cumpleaños y no una tortura planificada. Mientras tanto, la gente silbaba a Di María para descargar la bronca de ver a Nazareno Colombo defender con la vehemencia de un holograma.

EL SHOW DEL REPROCHE Y EL PASTO CON MUGRE

Costas dice que «los pibes hicieron todo», pero lo cierto es que Racing tiene menos peso en la AFA que un paquete de algodón y menos gol que un equipo de monjas. Matko Miljevic jugó lindo, sí, pero a Valentín Carboni el debut le pesó más que una mochila de piedras en medio del barro de Avellaneda.

La tribuna, que todavía tiene la espina de la final perdida con Estudiantes clavada en el paladar, aplaudió por inercia pero ya empezó a mirar el contrato del técnico con la lupa del que sospecha una estafa. «Quedo en deuda», repite Gustavo, mientras el hincha promedio en X (antes Twitter) pide a gritos que limpien las butacas y pongan un central que no le pida permiso a los delanteros rivales.

Los medios partidarios están que arden, las redes son un volcán de insultos y el presidente parece estar en otra galaxia mientras el socio paga el abono para ver cómo Central le gana con dos llegadas locas. Racing es eso: un gigante que se tropieza con sus propios cordones en una cancha que da vergüenza ajena.


LA AUTOPSIA EN NÚMEROS

Rubro Dato Desolador
Puntos obtenidos 0 de 6 (Arranque de terror)
Estado del campo 15% pasto, 85% arena y escombros
Próximo Entierro Fecha 3 – Rival a confirmar (pero seguro nos complica)
Nivel de «Boludez» 100% (Certificado por el DT)

Consecuencia: Racing está en el fondo del tarro, con un plantel que «deja todo» pero no trae nada. El ciclo Costas entró en la zona de las sombras: o ganan el próximo o el «aguante» se convierte en un cabildo abierto con antorchas.