Parece que el tema del odio no es solo cosa argentina sino que también los aparentemente pacíficos vecinos de Uruguay tienen de las suyas. Denuncian que funcionarios del estadio Gran Parque Central engrasaron rejas y paravalanchas de la tribuna visitante, es decir, la de Peñarol.
Nunca se llevaron bien las hinchadas de los clubes más populares de Uruguay. Tristemente hubo que informar en éstos últimos tiempos sobre asesinatos de hinchas tanto de un club como otro. Parece que a los clubes o, por lo pronto a Nacional, les importa muy poco si sus seguidores parten para la violencia por actitudes como las que denuncian colegas uruguayos.
El hecho que los seguidores de Peñarol protestaron airadamente, y con razón, luego de la ‘chicaneada’ que de gracioso no tiene absolutamente nada, muy por el contrario. Los paravalanchas, que son elementos de seguridad, y el tejido que separa a los hinchas del campo de juego, fueron impregnados de grasa mecánica.
En un fútbol uruguayo que dejó de existir hace más de tres décadas en el contexto internacional a nivel de clubes, se quedaron con chicaneadas que en muchos lugares del mundo fueron erradicadas desde hace muchos años porque bregan por cuidar a quien paga la entrada y les genera ingresos aunque sea visitante.
Esto fue premeditado. Hubo cómplices. No todo se justifica bajo el romanticismo del “folclore” del fútbol.
— DIEGO TABARES (@tabaresdiego) September 4, 2022
Ojalá la dirigencia de Nacional quiera encontrar a los responsables. pic.twitter.com/n8Q2tY8BYP