María Fernanda Bonzi, el motor que paró en seco a Belgrano de Córdoba

Belgrano llegó a la final de la Primera C del fútbol femenino con 12 mil almas que se dieron a la cita al Mario Kempes de Córdoba; 107 goles a favor y apenas tres en contra, donde uno de ellos fue marcado en su propio arco. Las Piratas tenían todo para llevarse fácil, de un plumazo el título, incluso, en 30 minutos de juego estaban dándole la paliza de su vida a Claypole, hasta que una adolescente que acaba de terminar sus estudios secundarios entró a la cancha para comérselas vivas cambiando radicalmente el partido.

Todo era color de rosas, o más bien color celeste para Belgrano. La directiva tambera había decidido cederles la localía para que se juegue donde ellos dispusieran, finalmente la federación cordobesa se decantó por el Mario Kempes.

Claypole es gerenciado sí, pero ni ahí maneja el presupuesto que tiene el club Pirata, ni siquiera cuentan con un campo de deportes. Podría decirse que se trató de un David y Goliat, pero como dijo una vez el gran capitán uruguayo del «Maracanazo» el gran Obdulio Jacinto Varela: «Somos once contra once, los de afuera son de palo».

Darío Vivier había escrito un esquema táctico que fue practicado a la perfección por sus dirigidas, pero algo inesperado sucedió. Estaban formadas las chicas para ingresar al campo de juego del Kempes. La televisión les había anunciado que en ocho minutos deberían entrar al campo de juego. En ese interín le avisan a Claypole que su pieza fundamental en el mediocampo «Mabu» Barrios estaba inhabilitada para jugar por acumulación de amonestaciones.

El entrenador prácticamente al azar le gritó a una jugadora que ni la entrada en calor había hecho, que se ponga la camiseta y el short de la 5. Sin idea de qué debía hacer Mayra Leguizamón, estoica y con mucho amor propio ingresó al partido.

Ocho minutos corrían y Belgrano estaba 2-0 arriba. Vanina Carotta, la excelente arquera tambera, tuvo un par de intervenciones. Claypole era un mar de desconcierto. La goleada era inminente. Para peor, llegada la media hora de juego y bajo el «oleeee, oleeee» de la tribuna vino el 3-0 y daba para creer que el partido estaba por un habitual 7,8,10 o 12 tantos contra cero.

Belgrano supo hacerle un 19-0 a Ituzaningó, 15-0 a Los Andes y 13-0 a Villas Unidas, mientras que por cuartos de final le ganó 7-0 a Talleres de Remedios de Escalada.

De pronto Vivier miró al banco de suplentes y llamó a la jovencita de apenas 19 años de edad, recién egresada de la escuela secundaria y futura estudiante universitaria de la carrera de Moda y Diseño: María Fernanda Bonzi.

La rubiecita, simpática y menudita, dueña de una sonrisa de oreja a oreja, esta vez cambió radicalmente su rostro por una mirada adusta y firme mientras su entrenador le daba instrucciones precisas.

Finalmente Fernanda reemplazó a la quinceañera Milagros Orbistondo, y rápidamente les indicó a sus compañeras como debían pararse en el campo. A los pocos minutos de estar en el campo de juego el cantar fue otro. Ese Belgrano que estaba para anotar el décimo gol en lugar del 4-0, comenzó a perder la pelota y el control del mediocampo.

Fernanda Bonzi, mientras tanto, acaparaba comentarios en redes sociales como «la quiero para mi equipo», «merece un monumento frente a la estación de Claypole»…

Poco a poco el protagonista del encuentro pasó a ser Claypole que logró descontar con un soberbio golazo de la «Pitu» Barrientos. Al ver que Fernanda se comía el sector derecho del campo, que la pequeña tractor recuperaba pelotas y las lanzaba para la Chamorro quien desbordaba para la implacable Jimena Romeo, entró a su campo su hermana de 17 años, Tiara Nicole Bonzi, junto otra «nena» como Carolina Guipildor para directamente hacer verdaderos destrozos; del 3-0 en contra lograron ponerse 4-3.

Por primera vez en 13 partidos el equipo de Belgrano recibía cuatro goles, y también por primera vez estaban abajo en el marcador. El estado físico y la experiencia les jugaron a favor porque finalmente las Piratas se quedaron con el título tras terminar 5-4.

Fernada Bonzi es una de las grandes promesas del fútbol femenino que ojalá tenga una oportunidad en el Sub 20 argentino.

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