El debate en Eindhoven ya no es si el PSV ganará la Eredivisie, sino cuándo se quedará sin rivales que quieran presentarse a jugar. Con 11 victorias al hilo, la duda era si el parón o la complacencia morderían al líder.
Sin embargo, el Excelsior descubrió en apenas ocho minutos que el equipo de Peter Bosz no negocia la intensidad ni por piedad. Paul Wanner abrió un grifo de goles que transformó el partido en un entrenamiento con público.
La orquesta fue total: Pepi, Gasiorowski y Flamingo liquidaron el trámite antes del descanso. Ni el descuento de Bronkhorst ni la salida por lesión de Pepi bajaron las revoluciones de un líder que saca 14 puntos de ventaja.
Dennis Man cerró el 5-1 definitivo para confirmar que este PSV es una máquina de demolición. 12 triunfos seguidos y una sensación de superioridad que empieza a ser insultante para el resto de los Países Bajos.
El detalle: Yarek Gasiorowski, el central ex-Valencia, ya suma tres goles de cabeza esta temporada; Bosz ha convertido a un defensor en una de las armas aéreas más letales de Europa.








