Bajo el diluvio de la capital lusa, el equipo de Arbeloa hizo un papelón de dimensiones bíblicas. Benfica lo pasó por arriba físicamente y, en la última jugada, el arquero Trubin subió a cabecear para humillar al Rey de Europa y mandarlo a jugar el repechaje como un equipo de mitad de tabla.
El Real Madrid se olvidó que la camiseta no corre sola y el Benfica le propinó una paliza táctica que terminó en velorio. El 4-2 final no solo es un resultado, es una radiografía del desprecio con el que los pibes de Arbeloa salieron a jugar en el Estadio da Luz.
De nada sirvieron los dos goles de Mbappé, que a esta altura es como ponerle perfume francés a un tacho de basura. El Madrid fue un flan, un equipo de solteros contra casados que no supo qué hacer ante la intensidad de un Benfica que jugaba con el cuchillo entre los dientes.
La «Casa Blanca» se queja de los penales, pero la realidad es que el árbitro Massa les cobró lo que ellos no quisieron defender. Otamendi, con los años y la maña que tiene, se los comió crudos y Pavlidis cambió el regalito por gol para empezar la pesadilla.
«Nos condicionaron», lloran en las redes madridistas, mientras el VAR revisaba agarrones de camiseta que en cualquier cancha de barrio serían motivo de expulsión directa por giles. La falta de respuesta desde el banco fue tan evidente que parecía que Arbeloa estaba mirando el partido por Netflix.
EL MILAGRO DE TRUBIN Y EL RIDÍCULO GALÁCTICO
Lo de la última jugada fue para cerrar el estadio y dárselo a los pobres. Con el partido 3-2 y el Benfica necesitando un gol más para no quedar afuera, subió hasta el aguatero. El arquero Anatoliy Trubin, que mide dos metros y tiene cara de no haber sonreído nunca, metió un frentazo que hizo temblar hasta la Torre de Belém.
Bajo la tormenta, el gol del arquero clasificó al Benfica y mandó al Madrid al purgatorio de los playoffs. Los hinchas portugueses lloraban de la emoción, mientras en Madrid pedían la cabeza de los centrales y bardeaban al VAR como si la culpa de defender mal fuera del monitor.
Mourinho, desde el banco local, se relamió con su cinismo habitual. Su plan fue una oda a la destrucción del juego galáctico: pegar, correr y creer. El Madrid, que venía de meterle seis al Mónaco, terminó pidiendo la hora contra un equipo que apenas tenía 6 puntos en la tabla.
EL BALANCE DEL ENTIERRO
| Dato | Real Madrid | Benfica |
| Goles | Mbappé (2) | Schjelderup (2), Pavlidis, Trubin |
| Puntos Finales | 15 (Al repechaje) | 9 (Clasificado a 16avos) |
| Figura | Courtois (Evitó que fueran ocho) | Trubin (El verdugo con guantes) |
Consecuencia inmediata: El Real Madrid, por sobrar la fase liga, se queda afuera del Top 8 y tendrá que jugar la ronda de 16avos. Más desgaste, más bronca y la sensación de que, si no se ponen las pilas, la Champions se les termina antes de que florezcan los jacarandás.
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