De un lado, un ídolo que gestiona como vive (con el mate y la pausa); del otro, una jauría de operadores que confunden el micrófono con una picadora de carne. El periodismo partidario descubrió que odiar a Riquelme garpa más que un pleno en el casino, y el informe de Media Criticism les sacó la careta: no son cronistas, son sicarios con pauta oficial y hambre de clics.
El periodismo deportivo de cabotaje ya no analiza el 4-4-2, ahora hace autopsias políticas con el cuchillo de Tramontina entre los dientes.
Si Román clava un campeonato local, el silencio es tan atroz que se escucha el herbor del agua del termo; pero si Boca pierde un lateral en la mitad de la cancha, «A Todo Boca» te mete un posteo con más sirenas que un allanamiento en el conurbano.
«Desde la llegada de Riquelme, Boca dejó de ser un club serio», tiran los muchachos de El Contra, con la misma seriedad de un tío borracho en un bautismo.
El «Show del Garrote» y la billetera de los ex
La cosa es simple: el odio es un producto premium que cotiza en bolsa y estos pibes lo venden por kilo en Instagram y YouTube.
El informe es lapidario: si hay bardo, hay clics; si hay clics, hay guita; y si hay guita, el rigor periodístico se tira por la ventana del tercer piso.
Gabriel Anello, un muchacho que confunde la verborragia con el coraje, se despachó llamando a Riquelme «negro verdulero» mientras le guiña el ojo al poder de turno.
«Riquelme es un ignorante, un burro», escupió Anello, olvidando que para criticar la gestión de un club, mínimo, hay que saber de qué color es la pelota.
Toti Pasman, el abanderado del «show del escándalo», bautizó al club como un «cabaret», añorando quizás las épocas donde el club era una inmobiliaria de lujo atendida por sus propios dueños.
Tevez, el «Apache» de las fotos dudosas
Carlitos, el jugador del pueblo que ahora parece el jugador del establishment, se prestó al jueguito después de una foto en Pinamar con el «Tano» Angelici.
Salió a denunciar «maltratos» justo cuando el cronómetro político marcaba la hora de pegarle al Diez, y los medios «amigos» lo levantaron como si fuese la declaración de independencia.
Riquelme, mientras tanto, les tira dos campeonatos por la cabeza (2021-2022) y los muchachos de Planeta BJ miran para otro lado, como quien ve a la suegra cruzando la calle.
Invierten en inferiores, arreglan la Bombonera, pero para la prensa canalla «hacen todo mal los Riquelme», un eslogan tan profundo como un charco en el Riachuelo.
TABLERO DE POSICIONES (EL COSTO DEL HUMO)
| Rubro | Dato Real | Versión del Operador |
| Títulos de Riquelme | 2 Campeonatos (2021, 2022) | «Un veranito de suerte» |
| Gestión Inferiores | Inversión récord y pibes en Primera | «Club de amigos y asado» |
| Próximo Entierro | Elecciones y más denuncias al aire | El «Apocalipsis» según Anello |
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