Xabi Alonso, el tipo que jugaba en smoking, terminó revolcado en el barro de Valdebebas. Duró siete meses, perdió la Supercopa y se dio cuenta de que el vestuario del Real Madrid no es un equipo de fútbol, es un pelotero de zona norte con pibes que cobran en lingotes de oro.
A Xabi Alonso lo echaron del Real Madrid porque intentó ser director técnico en un boliche de moda. La aventura del «Señor de los Títulos» en la Casa Blanca terminó como un asado bajo la lluvia: humo, frío y todos puteándose. El 12 de enero de 2026 quedará marcado como el día en que Florentino Pérez decidió que es más barato cambiar un DT que explicarle a Vinicius que tiene que bajar a defender.
El Vasco, que venía de pasear desnudo por la Bundesliga con el Leverkusen, se chocó de frente con la realidad de un vestuario que tiene más ego que una convención de influencers. «¡No sabía que venía a entrenar a una guardería!», fue el grito que retumbó en las paredes de Valdebebas antes de que le dieran el sobre azul. Alonso quiso poner orden y terminó siendo el preceptor odiado de una secundaria privada.
El ring tuvo protagonistas de lujo. Vinicius Jr., ese muchacho que tiene más berrinches que goles en finales, lo ninguneó en el Clásico de octubre tras una variante. Vini, con contrato hasta 2027 y el aval de la dirigencia, se siente el dueño del predio; Alonso, un simple inquilino con pretensiones. La fractura fue tan expuesta que siete jugadores ni se gastaron en poner un triste emoji de despedida en Instagram.
Lo de Fede Valverde ya fue el colmo del «pucherito» profesional. El tipo se quejó por jugar de lateral como si le hubieran pedido que fuera a limpiar los baños del Bernabéu. Alonso, que no es de andar con vueltas, lo mandó a calentar al banco y el uruguayo trotaba con la misma intensidad que un jubilado en una plaza. La autoridad del DT se licuó entre las quejas de Brahim por los minutos y el «exceso de instrucciones». A estos muchachos les gusta jugar, pero que no les expliquen mucho.
«A Alonso lo critican por frío y rígido. Claro, venían de la ‘gestión de mimos’ de Ancelotti y les cayó un tipo que quería que laburaran. En Madrid, si no les hacés masajes en el ego, sos un arrogante.»
Mientras Klopp y Pellegrini ponen el grito en el cielo por la falta de paciencia, Florentino ya puso el parche: Álvaro Arbeloa. El «Espartano» asume el mando de un barco que hace agua por los costados, con el debut a la vuelta de la esquina y un plantel que ya se devoró a un invicto. El mensaje es claro: en este Madrid, la táctica es una sugerencia y el capricho es la ley.
CIERRE ESTADÍSTICO: EL BALANCE DE LA AUTOPSIA
-
Ciclo Alonso: 7 meses de gestión (julio 2025 – enero 2026).
-
Saldo de redes: 7 «traidores» (Vinicius, Mastantuono y cía.) no postearon despedida.
-
Títulos perdidos: 1 Supercopa ante el Barcelona (viendo a los culés levantar la copa con cara de póker).
-
Próximo entierro: Debut de Arbeloa con un equipo diezmado y el fantasma de Xabi recorriendo los pasillos.
Tribunero.com Portal futbolero








