Los torneos de fútbol en los Juegos Panamericanos han sido a lo largo de la competencia multideportiva de lo más raros. Algunos años participaron grandes, otros lo hicieron con equipos B o de menores, otros tantos sólo jugaron países de poca tradición. Sólo así se explica una de tantas rarezas que pasaron, cuando en 1967 Trinidad y Tobago sorprendió al vencer a Argentina y encima eliminarlo en la primera de cambio en Winnipeg, Canadá.
La Selección albiceleste al mando de Juan Giménez y con el recordado Héctor “Chirola” Yazalde como destacado era parte del Grupo A junto a los caribeños, México (luego campeón) y Colombia. El conjunto trinitense, hasta allí con poca historia internacional, ya había goleado 5-2 a los colombianos e igualado a un gol con los mexicanos. Por su lado Argentina arañó un 2-2 con el azteca tras 0-2 y barrió 5-0 a los cafeteros, con lo que tenía grandes chances de ir a las semifinales de un campeonato de ocho participantes.
Pero ese viernes 28 de julio en el Alexander Park, Trinidad volvió a dar la nota y el gol de Kelvin Berassa a los 59 minutos le dio el histórico 1-0 sobre la albiceleste. Y eso no fue todo: el novato se llevó la zona y el nacional quedó afuera, además por el 3-0 de México a Colombia. Trinidad llegó al tercer lugar luego de caer con otro modesto, Bermudas, que a su vez jugó la final ante México, quien recién lo pudo batir 4-0 en el tiempo suplementario. Ess cierto, fue asunto de un día y de un torneo siempre irregular. Pero Trinidad y Tobago nunca olvidará haberle ganado a un gigante llamado Argentina.
Diego Martín Yamus.
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