Se terminó la mentira: el club que gastaba millones como si fueran caramelos se quedó sin luz, sin jugadores y sin permiso para jugar. Una historia de mucha plata y poco corazón que terminó de la peor manera.
¡No sabés lo que pasó en China, che! ¿Te acordás de ese equipo que compraba a todo el mundo y le pagaba fortunas a los argentinos? Bueno, poné la pava porque el Guangzhou Evergrande pasó a mejor vida. En enero de 2025, la asociación de fútbol de allá le bajó la persiana definitivamente porque no tenían ni un peso para pagar las deudas. De ganar ocho ligas chinas (siete seguidas, ¡una locura!) y ser bicampeón de Asia en 2013 y 2015, pasaron a ser un fantasma. Es como si un magnate se compra una mansión de oro y al final se la rematan porque no pagó las expensas.
La cosa empezó como un cuento de hadas. En 2011 trajeron a nuestro Darío Conca y le pagaban más que a casi todos en el mundo; el tipo ganaba 10,5 millones de euros por año, ¡solo Messi y Cristiano cobraban más! Conca mismo confesó que le daba «vértigo» y que le molestaba que solo se hablara de su billetera. Después vinieron Paulinho, Robinho y hasta Jackson Martínez, por el que pagaron 46 millones. Tenían a los mejores técnicos, como Lippi y Scolari, que salieron campeones del mundo. Parecía que se comían los chicos crudos, pero era todo una burbuja de jabón.
El drama arrancó cuando la empresa dueña del club, una inmobiliaria gigante, se fue a la quiebra con una deuda de 300.000 millones de dólares. ¡Imaginate esa montaña de billetes! Ahí se pudrió todo: el gobierno chino les puso topes de sueldo y les cortó el chorro. En 2022 el equipo se fue al descenso (terminaron en el puesto 17) y, aunque el año pasado salieron terceros en la B y querían volver, no los dejaron por morosos. El club sacó un comunicado pidiendo perdón, diciendo que la plata no alcanzó para saldar la «pesada deuda histórica». Un final bien de tango, de esos que te hacen lagrimear.
Lo peor es que no están solos en el pozo; desde 2020 desaparecieron más de 30 clubes en China. De los 12 originales que empezaron la liga, solo quedan tres en pie: el Shanghai Shenhua, el Shandong Taishan y el Beijing Guoan. El sueño de ser potencia mundial se les pinchó porque gastaron lo que no tenían. Ahora la posta de los millones se la llevó Arabia Saudita, pero habrá que ver si a ellos no les pasa lo mismo. El Guangzhou, que quería ser el más grande del mundo, hoy es solo un recuerdo borroso de cuando el fútbol creyó que la plata podía comprar la gloria para siempre.
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