Entre sospechas de contratos bajo la mesa y un «dolor» que huele a ingenuidad, el pase de Maxi Silvera a Nacional deja a Peñarol masticando bronca y teorías conspirativas.
Diego Aguirre confirmó que en el fútbol uruguayo la fidelidad dura lo que un asado de oferta, tras mostrarse devastado por la mudanza de Maxi Silvera al eterno rival apenas un mes después de perder las finales. El delantero, que hasta hace cinco minutos juraba amor eterno al Carbonero, ya se está probando el perfume tricolor mientras en Los Aromos todavía están buscando dónde dejaron la dignidad deportiva.
«Es un tema que nos dolió a todos los que queremos a Peñarol, fue algo totalmente inesperado», disparó Aguirre con el tono de quien descubre que su pareja lo engaña con el vecino. El DT, experto en melancolía, no pudo ocultar que el pase no solo fue un baldazo de agua fría, sino una patada en el hígado para una hinchada que no perdona ni olvida.
La sospecha de la «gran traición» flota en el aire del Río de la Plata como olor a puerto, sugiriendo que el contrato ya estaba firmado mientras Silvera supuestamente intentaba ganar la liga. Aguirre fue letal al respecto: “Lo único que no me gustaría es que sea verdad que hubo un acuerdo antes de las finales”, dejando la puerta abierta a una duda que carcome al mundo manya.
Por supuesto, el abogado del jugador salió a hacer su show de prestidigitación legal para intentar calmar las aguas, aunque nadie le crea ni el «buen día» a esta altura del partido. “No hubo ningún tipo de acuerdo con Nacional mientras el jugador tenía contrato con Peñarol”, afirmó el letrado, apelando a una ética que en el fútbol moderno cotiza menos que el peso argentino.
Mientras tanto, en la vereda de enfrente se ríen fuerte porque el interés tricolor apareció mágicamente a las pocas horas de que Nacional diera la vuelta olímpica frente a las narices de Silvera. El debate en Uruguay ya no es si el jugador es bueno, sino si tuvo la caradurez de negociar su sueldo en el bolso mientras sus compañeros se rompían el alma en la cancha.
El panorama del caos
Tras la cachetada del mercado, la Liga AUF 2025 dejó a Nacional como el flamante campeón y a Peñarol lamiéndose las heridas en el segundo puesto, con la moral por el piso. El próximo encuentro será el primer clásico de la temporada, donde Silvera deberá demostrar si tiene el cuero lo suficientemente duro para aguantar la «bienvenida» que le prepara la hinchada que lo supo aplaudir.
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