El «Special One» portugués resultó ser un «Special Espantoso» que confundió el «Teatro de los Sueños» con un ring de kickboxing. Entre pantallas rotas, pibes borrados y una billetera en llamas, el United se saca de encima a un DT que gestionó el vestuario con la delicadeza de un elefante en una cristalería.
Rúben Amorim fue eyectado de Manchester el 5 de enero de 2026, dejando un tendal de 23 derrotas y un olor a quemado que ni los 10 millones de libras de su indemnización logran perfumar.
En 14 meses, el portugués demostró que su único sistema táctico infalible era el 3-4-3: tres berrinches por semana, cuatro figuras enemistadas y tres millones de euros perdidos por cada gol que le metieron.
«Quiero ser un manager completo», lloriqueaba Rúben en las conferencias, mientras la dirigencia lo miraba como a un nene pidiendo un juguete caro después de haber roto todos los que ya tenía en el canasto.
La carnicería incluyó a los nuestros. Al pibe Garnacho lo mandó al «escuadrón bomba», tratándolo como a un terrorista por el pecado de querer jugar más de 20 minutos; un caprichito que le costó al club 15 palos verdes en valor de mercado.
Con Lisandro Martínez la cosa fue a los bifes. El «Carnicero» lo encaró en un entrenamiento de diciembre porque el DT lo tenía juntando pelusas en el banco, confirmando que Amorim tiene el mismo tacto para los grupos que un árbitro de la C.
No faltó el show mediático: después de perder con el Brighton, el técnico se transformó en Hulk y demolió una pantalla gigante en el vestuario. Un visionario: rompió el televisor para no tener que ver cómo jugaba su propio equipo.
«Falta intensidad», escupía tras el baile en el clásico contra el City, mientras borraba a Rashford, Sancho y Antony, transformando el activo del club en un depósito de chatarra de lujo que nadie quiere comprar.
El balance final es una autopsia sin anestesia: 18 lesiones musculares bajo su mando. Los jugadores no corrían, se desgarraban de solo ver la pizarra táctica de un tipo que priorizó el dibujo sobre el talento.
Amorim se va con los bolsillos llenos y la reputación en el tacho, dejando al United sexto, mirando la cima con binoculares y rezándole a Michael Carrick para que limpie la sangre de las paredes de Old Trafford.
PRONTUARIO DEL DESASTRE (ESTADÍSTICAS FINALES):
| Categoría | Dato del Entierro |
| Efectividad | 38% (Nivel equipo que pelea el descenso) |
| Goles en contra | 1.53 por partido (Peor promedio desde 1992) |
| Costo del fracaso | £21.000.000 (Suma de compra e indemnización) |
| Bajas en combate | 18 lesiones musculares y un televisor destruido |
| Posición actual | 6° en Premier (A 31 puntos del Arsenal) |
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