En una Brasilia que olió a naftalina y billetera quemada, el «Timão» resucitó una mística que estaba en el geriátrico para arrebatarle la Supercopa Rei a un Flamengo que gastó millones para terminar llorando en el hombro del VAR.
El Corinthians mató el hambre de tres décadas con un 2-0 quirúrgico que dejó al Flamengo, el multimillonario de Sudamérica, como un nene rico al que le sacan el juguete en el recreo. Ni los 50 palos verdes de Paquetá ni la chapa de campeón de todo sirvieron para frenar a un equipo que, según el exjugador Denílson, «ganó en el campo y fuera de él», aunque la mitad de Brasil jure que el árbitro les dio una mano más grande que el Cristo Redentor.
La tragedia carioca empezó a los 26 minutos, cuando Gabriel Paulista aprovechó que la defensa del Flamengo estaba más distraída que un turista en la 9 de Julio y la mandó a guardar de cabeza. Pero el verdadero show del horror llegó antes del descanso: Jorge Carrascal se olvidó que había cámaras, le metió un viaje a un rival y el VAR, ese ojo de Gran Hermano que no perdona, lo mandó a las duchas temprano.
A partir de ahí, el partido fue un funeral en cámara lenta para el «Mengão». Mientras el arquero Agustín Rossi miraba cómo sus compañeros desperdiciaban chances —incluyendo un cabezazo de Pulgar que todavía está haciendo vibrar el palo—, el Corinthians se dedicó a esperar el momento de rematar al herido. Memphis Depay, con su aire de estrella de Hollywood perdida en el barro, se encargó de estresar a una defensa que ya pedía la hora y el psicólogo.
En el último suspiro, con el Flamengo volcado al ataque por puro orgullo herido, Yuri Alberto metió un contragolpe de esos que te rompen el corazón a los 90+7′. Definió con el arco vacío, porque Rossi andaba por cualquier lado buscando un milagro que nunca llegó. Fue el 2-0 final, el sello de un entierro de lujo en el Estadio Mané Garrincha que dejó a los hinchas del Flamengo diciendo que «parecía la Libertadores» de tanto que festejaban.
La envidia y el cinismo se apoderaron de las redes sociales apenas terminó el velorio. Los corintianos, con esa soberbia que solo te da el triunfo, bautizaron el trofeo como la «Supercopa VAR Rei 2026», mofándose de los lloros del rival. Denílson, desde su pedestal mediático, sentenció en su Instagram que la superioridad fue total, ignorando olímpicamente que jugar con uno más durante 45 minutos ayuda bastante a parecer un genio del fútbol.
Cierre Estadístico: El Acta de Defunción
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Resultado: Corinthians 2 – 0 Flamengo.
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Goles: Gabriel Paulista (26′), Yuri Alberto (90+7′).
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Expulsados: Jorge Carrascal (45’+6′ – Roja directa por agresión).
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El Dato Humillante: Corinthians no levantaba esta copa desde 1991; Flamengo cortó su racha de «dueño del continente» contra un equipo que hasta hace poco peleaba con el descenso.
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Próximo Entierro: El Flamengo deberá volver al Brasileirão a explicarle a sus socios por qué el fichaje récord de 50 millones de euros (Paquetá) debutó perdiendo contra la voluntad de ganar de unos «pobres» con hambre de gloria.
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