Comunicaciones, el club del pueblo

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    Tardecita hermosa de febrero. Temperatura ideal luego de una semana anterior agobiante. Entro al club, me presento. Antes, crucé saludos con la gente de seguridad. Pasé. Movimiento de gente de todas las edades. Muchas pibas y pibes vestidos con ropa deportiva prestos a comenzar los entrenamientos en diversas disciplinas. Una mamá reniega con sus pequeños y corre detrás de ellos, mientras detrás contrastaba una hermosa pileta de natación.

    Quedé anonadado. De afuera apenas se ven rejas. Nunca vi tantas canchas juntas, al menos en un predio ubicado en el corazón de la Ciudad de Buenos Aires. La disciplina que se te ocurra la podés encontrar allí. Sigo caminando y amablemente me saluda quien se me cruce.

    Encuentro a los protagonistas para presentarme y comenzar las notas. Antes, pasa una chica con la camiseta del Chapecoense, sin conocerme me saluda de manera cordial, luego pasa otra jovencita, y también se repite el cálido saludo.

    Comienza la charla informal. Primero me muestran las maravillas que están logrando; gimnasio a todo trapo con iluminación ideal, graderías, redes que proteger al público de posibles pelotazos. La cancha de futsal está divina.

    Empezaron a caerme fichas. Flashes, muchos flashes, provenientes de recuerdos de lucha. Recuerdos de pararme en la puerta del club, por avenida San Martín y fotografiar las enormes pancartas que rezaban que estaban luchando a brazo partido para que el club no desaparezca.

    Ese predio es la tentación para los demonios; ubicación perfecta de acceso fácil en transporte público, sea tren o colectivo, acceso ideal para quien maneja; playa  de estacionamiento e, incluso, hasta en la calle se puede dejar el vehículo porque se trata de una zona muy segura.

    Todo es en grande. Es gigante el predio de «Comu», es una suerte de ciudad dentro de la ciudad. Ahí comencé a comprender por qué Hugo Moyano por un lado y Daniel Hadad por otro, desesperaban por quedarse con el recinto.

    Esta lucha no pasó inadvertida en su momento. Los socios, los genuinos y verdaderos hinchas, tomaron la posta junto a directivos para salvar al amor de su vida: Comunicaciones.

    Me salgo de la vaina por oír testimonios de primera mano. Adrián Artesi se acerca amablemente. Conversamos un rato y enciendo la cámara, ahí arrancamos la nota.

    Adrián Artesi

    «Tenemos una historia bastante compleja», dijo el coordinador de futsal de inferiores masculino AFA y Liga y también colaborador en el femenino.

    Cuanta que el periodista y empresario Daniel Hadad y el Sindicato de Camioneros intentaron comprar el predio de club y que allí comenzó una verdadera batalla entre David y Goliat.

    David, obviamente, son los socios e hinchas del conjunto de Agronomía, quienes decidieron tomar el club y no moverse de allí durante 40 días.

    «Nos metimos socios, dirigentes, hinchas y deportistas, tratando que el club no se venda, que no pase a Camioneros en ese momento porque nos querían sacar la identidad», remarcó Adrián.

    Un órgano fiduciario es quien está a cargo de la institución junto, lógicamente, a los directivos del mismo. Y juntos, están buscando una solución para que Comunicaciones pase a manos de sus verdaderos dueños: los socios.

    Seguí la marcha y me encontré con uno de los entrenadores de las formativas del futsal, el Profe Gustavo Otamendi, conocido cariñosamente como Semilla. Nos dimos un abrazo, es que por esas cosas del fútbol, y también de la vida ya nos conocíamos.

    «Semilla» Otamendi

    Intercambiamos palabras, seguí atentamente su entrenamiento, saqué fotos y vi su trabajo con un grupo de niñas, algunas casi adolescentes, quienes manejaban el balón entre conos con una destreza digna de admiración.

    Una vez finalizada la práctica Semilla nos dio unos minutos para contarnos sobre su experiencia en futsal femenino de AFA y de la Escuela. Donde contó que ya viene remando junto a Sergio Albite desde el pasado 2019.

    «En AFA está (Comunicaciones) hace poco, ya hace dos o tres años más o menos y vienen compitiendo», arrancó contándonos el DT. Luego remarcó que Daniel Díaz, Laura Díaz y Diego Zarlenga fueron los motores que hicieron posible su llegada y la de parte del cuerpo técnico actual.

    «La idea es que el futsal siga creciendo», cerró la nota Semilla.

    Luego, caminé hasta el microestadio de futsal, nuevamente miré extasiado las canchas, uno de los quinchos y el que se está por venir. Todo es en grande.

    El estadio es techado, es amplio, espacioso, ideal. Las tribunas son muy cómodas y hay una muy buena distancia entre las graderías y la cancha, así de esa manera se evitan posibles accidentes con los deportistas que son los protagonistas del espectáculo.

    Muy buena es la iluminación. El lugar es admirable, es digno de conocer y de disfrutar.

    Allí vimos a verdaderas leonas que entrenaban a cara de perro bajo las órdenes del entrenador y sus colaboradores. Eran las chicas de Primera División.

    No salía de mi asombro. Todo lo que han logrado sus socios e hinchas. Observé primero a cada persona, había varones también ya esperando su turno para entrenar ni bien las chicas concluyan el suyo en minutos.

    Observé, como buen periodista a cada uno. Sus movimientos. Ya estaba seducido con la cordialidad desde que pisé el predio, me gustó algo, que había muchas mujeres haciendo deporte; muchas federadas y que la institución tiene arriba de tres decenas de disciplinas, además del popular fútbol, donde militan en la Primera B, o en lenguaje internacional tercera división.

    Un hombre relativamente joven estaba allí, agazapado como pantera que va a atacar; no se le escapaba ningún detalle, alcanzaba una pelota, preguntaba si estaba todo bien, qué necesitaban, ayudaba con las planillas, los chalecos. Un verdadero todoterreno. 

    La curiosidad me superó y me acerqué y sin rodeos, antes de que Semilla me lo presente, le pregunté quién era.

    Se trata de Daniel Díaz, directivo, director del área de futsal masculino y femenino y fútbol de once femenino.

    Hablamos unos breves minutos y no pude con mi genio y salió la pregunta: «¿podemos grabar?».

    Sin rodeos el todoterreno dijo que si, y ahí nomas comenzamos a dialogar. La pregunta fue cómo hicieron para soportar el brutal embate que recibieron, cómo hicieron para sobrevivir y cómo se ven de cara al futuro.

    «Marchas, cortes de avenidas, fuimos a la 9 de Julio, a la Legislatura Porteña, entre todo ello sacamos dos leyes que fueron votadas por unanimidad, así y todo, después se les dio el club al sindicato de Camioneros. Ahí fue cuando decidimos tomar el club y defender nuestra historia, nuestros colores», contó Daniel.

    «La lucha fue a todo pulmón», continuó y contó también que hubo mucha gente, que no tenía nada que ver con Comunicaciones, que se acercó a aportar también.

    Respecto a la institución contó que tiene, además del estadio de fútbol, los gimnasios de futsal, de basket, las canchas de tenis, entre otras tantas, agregó y remarcó que tienen un Instituto Educativo.

    «Nos sentimos muy orgullosos de poder competir en el futsal y fútbol de once, ambos femenino. Que compitan en la máxima asociación de Argentina, que es la AFA. Un enorme orgullo para nuestra institución», subrayó Daniel.

    Comunicaciones, entre otras cosas, tiene mucha sensibilidad social, a tal punto que colabora con personas en situación de calle y con jóvenes en edad de vulnerabilidad. Uno de los ejemplos, es que llevan a chicos de las vulgarmente llamadas «villas» a que sepan que hay otra cara en la vida, para que vean que existe un «lado B». Para que gocen de un día de pileta, de deportes, de un asado y que vean que el deporte y la educación les puede abrir esas puertas que tienen cerradas desde que nacieron, en la inmensa mayoría de los casos.

    «Aquí no se discrimina a nadie. No nos importa si tiene capacidades diferentes, si es rico o pobre, ni de qué color sea su piel, o sus rasgos, ni su orientación sexual. Aquí somos una familia y aquí todo el mundo es bienvenido», comentó el pope de fútbol.

    La Subcomisión del Hincha es quien se encarga de darle de comer a personas en situación de calle, gracias a donaciones que recibe el club, aparte de eventos realizados a beneficio.

    Respecto al caso de los rugbistas que en Villa Gesell asesinaron a Fernando, se mostró reflexivo e indicó que la filosofía del club es la del respeto hacia el otro como primera medida. Quien se pasa de rosca, sea deportista, sea socio, se lo educa.

    Tampoco Daniel esquivó el bulto cuando toqué el tema «financiación» y contó que hay mucho ingenio, pero también humanidad. «Hay gente que no tiene para pagar la cuota social. No los vamos a mandar de nuevo a casa. Sí, les pedimos que en lo posible ayuden con la cuota así podemos solventar los gastos».

    «Al cederles un espacio al Gobierno de la Ciudad para hacer el túnel de la avenida Beiró, recibimos un dinero que una parte fue a la deuda y otra parte fue invertida en obras», confesó.

    «Aparte de este micro estadio de futsal, se hizo otro multipropósito donde se juega hándbol, y otros deportes; se hizo un gimnasio de vóley; hemos hecho una cancha de hockey sobre césped (…) la cancha número tres de césped sintético», cerró.

    Daniel Díaz

    Entre otras cuestiones contó que cada clavo, cada pared pintada, e incluso cada foco puesto, salió de las manos de ellos mismos (directivos, socios y aficionados).

    Comunicaciones, cuando vuelva plenamente a manos de los socios, y con los bríos y el amor de su gente, no es descabellado pensar que en breve los vamos a tener en la élite de varias disciplinas a nivel internacional.

    Marcelinho Witteczeck

    @lostribuneros

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