Clima de guerra en el fútbol brasileño

Varios hinchas del Fluminense fueron agredidos en distintos puntos de Brasil e incluso en la propia ciudad de Río de Janeiro y, en muchos casos, la policía tuvo que intervenir. Los «torcedores» del Fluzâo están sufriendo una persecución que se está yendo de tema y se teme que ocurra alguna desgracia.

Adolescentes que iban con la camiseta del Fluminense fueron salvajemente golpeados y despojados de sus casaquillas en San Pablo, mientras que de un auto le tiraron con agua a un niño de apenas 11 años que transitaba por una calle de Río con la casaca del tricolor y lo amenazaron «habría que cag… a palos por ser hincha de ese cuadro de m… ¡manga de ladrones!».

Millones de brasileños están furiosos por una «chicaneada» del Fluminense, quien bajó a la «B» pero fue rescatado casi de por arte de magia; la cosa es que el popular club carioca, mediante un artilugio poco claro en las oficinas de la CBF, hundió a la modesta Portuguesa y de manera injusta la mandó a la segunda división, quedándose ellos con su lugar.

La indignación pasó de castaño a oscuro, y no discrimina por edad o sexo, ya que un hombre de 31 años caminaba son su bebé de 3 que tenía la camiseta del Fluminense, fue abordado por una joven que elogió a su pequeña, pero un señora mayor que iba con ella comenzó a insultarlos «¿Esa nena linda? ¡con esa camiseta  de m…  nunca va a ser linda!

Ahora parece que la CBF ya tomó cartas en el asunto y seguramente tome una decisión salomónica, o al menos, alguna determinación porque los hinchas del Fluminense son quienes están pagando el pato de la corrupción.

@lostribuneros

 

 

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