Barbosa ahora sí descansa en paz

El arquero brasileño Moacir Barbosa murió en la miseria y en el olvido, tras se acusado de «comerse» el segundo gol de Uruguay durante la final del Mundial de 1950.

Barbosa fue uno de los mejores arqueros de la historia del fútbol brasileño. Nacido en el interior del estado de San Pablo, en Campinas para ser exacto, en 1921. Se formó en un equipo amateur de su región y al ser visto por gente vinculada al Vasco da Gama éste hizo sus valijas y se fue a jugar, como profesional, a la «Cidade Maravilhosa», Río de Janeiro.

En el equipo vascaíno logró ganarse la titularidad con la velocidad de una saeta, donde además, arrasó con varios títulos y se ganó la titularidad en la selección brasileña que iba a disputar el Mundial, organizado allí mismo, en Brasil, para 1950.

Barbosa tuvo una actuación superlativa en ese mundial, era un arquero bajo, ya que medía 1,74 mts., pero era ágil y muy despierto.

EL DÍA FATÍDICO

Moacir, al igual que el resto del equipo llegaban inflados por una prensa y directivos «exitistas», que dieron por ganada la competición de antemano, subestimando el poderío de la ignota selección uruguaya, que llegaba con muy buenos pergaminos por ser campeona del Mundo amateur 1924 y 1928, luego fue campeón del Mundo en 1930 FIFA, y, además, llevaba en su haber varios trofeos de Copa América. Sin dudas los brasileños hubieran deseado tener Internet en esa época, ya que jugaron una final totalmente desinformados sobre su adversario.

220.000 personas en las graderías del gran Maracaná fueron con camisetas que rezaban «Brasil campeón del Mundo 1950», además, se organizó una suerte de «Fan Fest» con orquestas para conmemorar el triunfo. El estadio a su alrededor tenía una red de fuegos artificiales para iluminar el cielo con los colores de la bandera brasileña.

Brasil precisaba de un empate ante los celestes, pero se puso 1-0 y la gente estallaba de júbilo, pero de la alegría pasaron al llanto, ya que los jugadores de Uruguay se serenaron, enfriaron su cabeza y lograron dar vuelta el resultado 2-1, logrando el título y desnudando las miserias de los brasileños. Fue el 16 de julio de 1950 cuando comenzó el infierno de Barbosa.

Alcides Ghiggia entró a toda velocidad al área brasileña, cuando faltaban 11′ para el final, amagando tirar un centro, como lo había hecho en el gol del empate, Barbosa se confió y se adelantó para cortarlo, solo que el atacante charrúa cambió de parecer y le colocó la pelota contra un palo y anotó el gol del triunfo. A raíz de ese gol el arquero fue tomado de chivo expiatorio por la prensa brasileña, que lo acusó de «comerse» el gol oriental y de perder el Mundial. Destrozaron no sólo su vida profesional, también su vida personal.

BARBOSA EL GENOCIDA

El arquero Barbosa, luego del Mundial, fue demonizado por la prensa y la sociedad «compró», tratando al hombre, por un simple error durante un partido de fútbol, como si fuese un genocida, o un asesino serial, ya que tuvo que sufrir un sinfín de humillaciones, teniendo que vivir en condiciones de extrema pobreza, y para rematar, un año antes del Mundial de 1994, fue a visitar al seleccionado y no lo dejaron entrar a la concentración.

Barbosa dijo «la pena máxima en Brasil por un delito son treinta años, pero yo he cumplido condena durante toda mi vida por lo que hice».

SU ALMA DESCANSA EN PAZ

El 8 de julio de 2014, a 64 años del error, y 14 años después de su muerte, el arquero descansará en paz, ya que su buen nombre quedará limpio, pues su Brasil, organizador del Mundial 2014, recibió una humillación mucho más grave, porque en la semifinal, en el Mineirâo recibió un aplastante 7-1 sobre Alemania, siendo ésta la peor goleada sufrida de todos los tiempos, y con el agravante de jugar en casa, y de quedar eliminado de su propia Copa del Mundo.

@lostribuneros

 

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