Una paliza histórica recibió el vigente campeón del fútbol argentino Racing. Por la tercera jornada de la Superliga los académicos sufrieron un humillante e histórico 1-6 en manos de River Plate.

No estaba en los planes de nadie que haya una diferencia tan abrumadora entre el campeón argentino y el campeón de América; River, sin embargo, le hizo sentir el rigor a Racing de por qué es el mejor del continente y el tercer mejor equipo del mundo en el Mundial de Clubes.

River arrancó atacando y ya había avisado en el primer minuto, sin embargo, Montiel estaba frío aún, no estaba en el partido, y eso fue aprovechado por un Racing que robó el balón, Soto lo puso al medio el «Licha» López abrió sus piernas y Augusto Solari batía a Armani y la cosa se ponía fea para River: 1-0 la Academia.

Lejos de apichonarse y apelando al oficio, River se serenó. Tomaron las riendas del juego e hicieron de cuenta de que no había pasado nada. Estaban abajo en el marcador, pero no en la moral.

El tiempo pasaba pero River dibujaba bien su juego en la cancha; Ezequiel Palacios movía las fichas en el medio y los demás soldados sabían que hacer.

El Millo se tomó su tiempo para estudiar bien al rival, o más bien ya lo conocían, pero estaban viendo cómo se paraba y a partir de ahí vino el festín; pelota robada en la zona defensiva del conjunto del «Muñeco» pelota filtrada para un Rafael Borré que la entendió en el aire, aceleró de 0 a 100 en 3 segundos como un auto de competición y cuando un flojo Gabriel Arias le salió, tuvo todo el tiempo del mundo para largarle un pelotazo y poner las cosas 1-1. Eso fue en el minuto 35.

Racing sintió el gol de River, algo que no le había sucedido al «Millo», y por el contrario, entraron en una desesperación elocuente, tanto, que al minuto otra vez perdieron la pelota en el medio, aprovechando que se paraban con la defensa en línea Palacios de nuevo robó una pelota en el medio, se la filtró a Matías Suárez, este arrastró las marcas ¿qué hacía al borde del área el arquero Arias?, la tocó para le medio y de nuevo Borré la mandaba a guardar e iba a festejar. Iban 36′.

River estaba 1-2 y cuando el público académico lamentaba la reversión del juego, volvieron a sentir el mal sabor de boca; Matías Suárez aprovechó, como con un calco, otra pelota filtrada, corrió a todo vapor ante una defensa que se quería ir a su casa, y con pelotazo cruzado dejó las cosas 1-3. Ah, iban 38′.

El «Chacho» Coudet había hecho cambios en el complemento para paliar el baile. Puso a Montoya por Rojas y a Díaz por Nery Domínguez en simultáneo.

Racing demostró su impotencia y en el minuto 3 del complemento fue Sigali el hombre que vió la roja tras una jugada criminal sobre Matías Suárez, y la Academia quedó con diez en la cancha.

El «Nacho» Fernández, ya en el minuto 64 tuvo una chance de tiro penal y no perdonó, estaban 1-4.

Gallardo mandó al campo a Bruno Zuculini en lugar de Enzo Pérez, al Oso Pratto por Matías Suárez y al «Nacho» Scocco por Borré, todos al mismo tiempo, en el minuto 67.

Pero, River quería un poco más, sabía que daba para más, y ¡de nuevo! Racing perdió una pelota en el medio, esta cayó en los pies del Oso Pratto, quien aprovechando su potencia física llegó al área, se la puso al «Nico» De la Cruz y el uruguayo dejaba las cosas 1-5.

Tiempo era lo que sobraba, así como desconcierto en el banco de suplentes de Racing, entonces, el Nacho Scocco que tenía pocos minutos en la cancha puso el sexto gol y final, porque faltaban aún 19 minutos más descuentos.

Fue descomunal lo hecho por River porque daba la sensación de que tenían estudiado cada movimiento del rival. Sabían cada defecto de la defensa y a partir del conocimiento de los puntos flojos de Racing llegaron verdaderas maravillas y una goleada récord en Avellaneda.

Racing fue una vergüenza por su falta de entrega, desorden y previsibilidad.

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@lostribuneros