Timor Oriental, bien desde abajo

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Hace casi 10 años, el 21 de octubre de 2007, la selección de Timor Oriental se estrenaba en una competición de la FIFA, en las eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica 2010, cuando enfrentaba a Hong Kong por la primera ronda preliminar y perdía 3 a 2, un partido disputado en la vecina Indonesia. Fue entonces que se conoció por el fútbol otro nombre exótico y distinto en el amplio mapa del mundo. Con apenas cinco años de independencia, el equipo del “sol naciente” asomaba a la superficie internacional.

Es que, si bien la isla del sudeste asiático había obtenido su emancipación de Portugal en 1975, a los pocos días fue invadida por Indonesia, que la anexó a su territorio como su provincia número 27. Tras una larga y dolorosa serie de acciones militares contra los habitantes, un referéndum en 1999 decidió por el sí a la independencia y el 20 de mayo de 2002 Timor Oriental, en portugués Timor l´Este, se convirtió en el primer país soberano del siglo XXI. Ese año se creó la Federación de Fútbol, que entonces se afilióa la Confederación Asiática (AFC)  y en 2005 a la FIFA. En medio de un panorama aún agitado, con una grave crisis política y social, el único país de habla portuguesa de Asia pudo debutar en la fase previa de Sudáfrica 2010, cayendo ampliamente con los chinos que en la revancha los volvieron a derrotar pero por 8 a 1. Los timorenses habían comenzado a jugar en 2003, participando de la Copa de Oro del sudeste asiático (la Tiger Cup) en 2004, donde fueron eliminados en primera ronda.  También se inscribieron en las eliminatorias de Brasil 2014, cuando no pasaron la fase inicial con dos caídas ante Nepal, ambos partidos en Katmandú, la capital nepalesa. Fue recién en 2012 que ganaron su primer encuentro, un 5-1 a Camboya en un amistoso en Myanmar.

Entre marzo de 2015 y marzo de 2016 Timor Oriental recorrió por tercera vez la ruta previa al Mundial, en este caso el de Rusia 2018. Y le fue algo mejor que sus pobres presentaciones anteriores, ya que logró por fin atravesar la ronda preliminar con dos triunfos ante Mongolia, el primero 4-1 en su capital Dili (donde actuaban por primera vez) y el segundo 1-0 en Ulan-Bator. Así pasó al Grupo A, donde tuvo que bailar con dos fuertes como Arabia Saudita y Emiratos Arabes Unidos, más el combativo Palestina y Malasia, con quien comenzó de gran forma al sacar un 1-1 en la propia Kuala Lumpur. Después poco pudo hacer ante las potencias que lo golearon sin piedad, aunque tuvo la chance de ganar otro punto como local ante los palestinos, en un partido que motivó protestas de éstos ante la FIFA por la inclusión de varios brasileños que no cumplían los requisitos de nacionalización. El conjunto rojo finalizó último con 2 empates, 6 derrotas, 2 goles a favor y 36 en contra, los últimos siete recibidos ante Palestina en el desquite.

Entre otras particularidades, el país ha estado en los Juegos de la Lusofonía, donde ha perdido la mayoría de sus encuentros, siendo la nación de habla portuguesa más débil de todas. Su Federación fue disuelta en 2013 por hechos de corrupción y fue reemplazada por el actual Consejo Nacional de Fútbol (NFC), quien regula la Superliga, la competencia de clubes más importante, así como la Taça (copa) Digicel. El estadio Nacional de Timor Oriental, construido en 1980 y ubicado en Dili, alberga los partidos de la selección; en 2002 actuaron allí los cantantes australianos Kylie Minogue y John Farnham como retribución a la ayuda de Australia para la independencia, mientras que en 2006 sirvió de hogar a refugiados de la crisis político-social. Hoy se ubica en el puesto 175 del ránking FIFA, donde llegó a estar en el 146 en junio de 2015 como mejor posición, y se prepara para próximos compromisos continentales. De a poco, con varios proyectos Goal de la FIFA, Timor Oriental se va haciendo de abajo, casi como el país del que se prevé un gran desarrollo en los próximos años. Habrá que ver si su fútbol también lo alcanza.

Diego Martín Yamus
diegoanita@hotmail.com.ar

@lostribuneros