Sólo en Argentina una final sin público

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Inexcplicablemente, porque otro adverbio no cabe, la verdadera final entre Colegiales y Platense, por la última fecha de la Primera B Metropolitana, se jugó sin acceso al público. La decisión fue tomada por el APREVIDE (Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte), órgano administrador de la seguridad en nuestro fútbol, que desde tiempo atrás viene causando rarezas con sus decisiones, con compromisos con visitantes en algunos casos y en otros no, con cosas fuera de la lógica.

Cerrar el estadio para que no haya violencia. Sí, así. Otra fuera de la lógica mas en este fútbol nacional tan devaluado. ¿En qué otro país se conoce que una final, cualquiera sea el evento, sea a puertas cerradas?  Y cuidado, porque esto se está convirtiendo en un clásico más que lamentable. Ni los hinchas de Colegiales pudieron ver a su equipo en su casa, ni los de Platense tuvieron acceso al estadio de Munro. Imaginemos un cumpleaños donde, sin embargo, no hay nadie, ni el agasajado ni sus invitados, la casa está con algún cuidador y nada más. Bueno, así fue este sábado por la tarde en el ascenso, uno de los más castigados históricamente por estos desatinos.

Desatino como el torneo de 30 clubes, desatino como ahora de golpe bajarlo a dos por año haciendo descender cuatro y subir dos, desatino como los promedios de descenso, que la AFA prometió quitar y aún siguen matando corazones de hinchas, dirigentes y protagonistas. Este es otro más, una final sin público. Un cumpleaños, una boda, sin invitados. Sólo en Argentina.

Diego Martín Yamus.
diegoanita@hotmail.com.ar

@lostribuneros