Marcenaro, revolucionario del fútbol uruguayo

Foto: Ecos LA

El ex futbolista de Peñarol, campeón del mundo en 1982 con el popular club charrúa, volvió a mostrar su temple de “típico defensor uruguayo”, pero esta vez, afuera del campo de juego. El mensaje y su misión es simple: NO OLVIDAR Y AYUDAR.

Cientos son los futbolistas de Uruguay que hicieron vibrar a multitudes a lo largo del mundo, con goles y hazañas, pero que al terminar sus carreras se vieron perdidos. Del glamour de la cancha, a la triste realidad.

Nosotros, hombres de fútbol siempre nos preguntamos ¿qué será de la vida de…?, y al enterarnos (si tenemos esa suerte) nos hemos llevado más de un chasco.

“Fulano, trabaja de verdulero. Mengano vive en la indigencia. Perengano vive en una casilla al lado de una cancha, la cuida y de paso entrena a los pibes del cuadro barrial”. Eso, lo hemos oído muchas veces.

Lo triste es el sentido de impotencia que nos genera y, sinceramente, el no saber qué hacer es más que doloroso.

Ese chasco, sucede no sólo en Uruguay, nos ocurrió en nuestro lugar Argentina, y también en el vecino Brasil, cuando se nos acercó un ex futbolista durante el Mundial de 2014, en Curitiba, y nos contó lo triste que era su vida a los 34 años, retirado hacía ya tres años, sin dinero y viviendo de prestado porque un hincha lo reconoció y le dio un cuartito y un trabajo limpiando baños y levantando la basura de su bar, por citar un caso.

Somos gente de fútbol y hay nombres que tenemos prohibido no saber. Nelson Marcenaro es uno de ellos. El hombre peina canas y no vive del recuerdo, o más bien, lo contrario, hace revivir el recuerdo de más de un olvidado jugador.

Marcenaro se convirtió en una suerte de “revolucionario” uruguayo, podría decirse´, porque además de mover cielo y tierra, casi sin elementos y sin tener mucha idea de cómo hacerlo, fue al frente y comenzó a recolectar alimentos y todo tipo de donaciones para ex jugadores que están en situación de indigencia, pobreza extrema, y sin ir al extremo, en situación de precariedad.

La página “Nostálgicos del fútbol uruguayo” mueve multitudes, pero eso solo no basta, sino que además de llegar a la televisión, logró algo que puede llegar a sentar precedentes en el mundo: al Parlamento.

El Congreso uruguayo llamado “Palacio Legislativo”, por medio de sus diputados, va a homenajear de manera oficial a todos aquellos futbolistas que desde 1950 a la fecha hayan ganado algo a nivel internacional, sea con la selección como a nivel de clubes.

Este hecho no será más que un saludo, sino que el Estado uruguayo, país de avanzada si lo hay, va a camino a tomar medidas sin precedentes respecto al deporte más popular del mundo, a su vez, deporte por excelencia de esa nación.

Véase que los uruguayos siempre fueron pioneros, ya sea al organizar el primer Mundial, como a la hora de tener educación laica y obligatoria, despegar el estado de la iglesia, la abolición de la esclavitud, el voto femenino, casamiento igualitario, y la venta legal de marihuana, y tiene uno de los primeros sindicatos de futbolistas del mundo desde hace más de 60 años.

Nelson Marcenaro, en un programa de televisión emitido por la señal VTV de Montevideo, indicó que el parlamento hará un “homenaje en general al jugador de fútbol”.

“El gobierno nos dio gran apoyo”, destacó.

Cuando se tocó el tema de la realidad del ex futbolista fue claro: “Salud, alimentación, casa y laburo” (sic), es el objetivo.

Lo que intentan hacer es un sistema de previsión para que el futbolista, al terminar su carrera, tenga una profesión u oficio que los inserte en la sociedad como cualquier otro ciudadano.

Entendemos que el estado oriental va camino a generar algún sistema previsional para que éstos nunca más vuelvan caigan en la indigencia. Si lo logran, va a ser tan o más importante que el “Maracanzo del 50”.

El reconocimiento será el próximo miércoles 16 en el Parlamento. Llegarán figuras de otrora de la talla del arquero brasileño Manga, campeón de 1971 con Nacional, por ejemplo, y estarán en la cita, por lo menos 200 ex futbolistas.

@lostribuneros