LOS ÚNICOS 90 MINUTOS DE PAZ EN MÉXICO


    En México se vive una situación de inseguridad muy grave. La guerra declarada al narcotráfico por parte del presidente Felipe Calderón (quien acabará su sexenio el próximo año), ha dejado más de 60 mil muertes en los últimos cinco años, así como un número grande de desaparecidos en todo el país, y un alto índice de robos a mano armada y secuestros.

    Pero donde más se da esta situación es en el norte de México, donde lamentablemente, es el origen de los carteles de la droga. Una de las ciudades más afectadas por este fenómeno en nuestro territorio es Ciudad Juárez, que es una ciudad fronteriza con El Paso, Texas, de EUA. En esta ciudad, es donde ocurren el mayor número de matanzas, además del problema con la matanza de mujeres en el desierto de Chihuahua, las cuales eran provocadas por un grupo de secuestradores dedicados a privar la vida de la mujer Juarense.

    Hace 26 años, el fútbol llegó a esta ciudad fronteriza, cuando Alejandra De La Vega, empresaria Chihuahuense, compró la franquicia de Cobras de Querétaro, que era filial del Club América, y a la vez, sus dueños eran los directivos de la televisora mexicana: Televisa.

    El equipo se mudó a Cdad. Juárez como equipo de la liga de ascenso y se convirtió en Cobras de Ciudad Juárez. En esta región, el éxito fue inmenso. En su primera temporada en Cdad. Juárez, lograron el ascenso a Primera División. Pero después descendieron al tener una fría temporada, con 31 puntos en 40 juegos.

    Tres años después, volvieron a la Primera División de fútbol, y se mantuvieron hasta 1992, cuando volvieron a jugar la Segunda División mexicana debido a los pésimos resultados obtenidos por el técnico Héctor Hugo Eugi, apenas en su debut como Director Técnico, pues el uruguayo era el auxiliar del técnico en ese entonces, Carlos Miloc. Después, el equipo sufrió constantemente una lucha contra los recortes de recursos, pero finalmente, su lucha fracasó, ya que desaparecieron gracias a los problemas económicos vividos en el 94.

    La ciudad de Juárez, Chihuahua, no tuvo equipo sino hasta en el invierno del 2001, donde el equipo reaparece como filial del Club de fútbol Monterrey, llegando en 2003 a jugar la final de ascenso contra el Club Dorados de Sinaloa. Después, el equipo desapareció en 2004, pero reapareció en el 2005, luego que el club Pachuca Juniors, quien era filial del Pachuca, fuera vendido al empresario Francisco Ibarra Molina, quien es un gran aficionado al futbol y la trasladó de regreso a Ciudad Juárez.

    Los directivos hicieron una encuesta a los ciudadanos para poder escoger el nombre del nuevo equipo, y el nombre que todos escogieron fue el de Indios, en honor a los Indios Tarahumaras que viven en la sierra de Chihuahua.

    La afición aceptó de inmediato al equipo, quien como en el caso de Cobras, tuvo unas primeras temporadas excepcionales. Llegaron a la final de la liga de ascenso en el 2006, pero la perdieron contra el Querétaro. Dos años después, logran el ascenso a primera división tras derrotar al León FC, y regresaron en los andares de la élite del balompié azteca.

    El equipo descendió, y los jugadores llegaron a recibir amenazas de muerte. Por esto mismo, el club está desafiliado de la Federación Mexicana de Futbol.
    ¿Que tienen estas fechas en común? Claro, la inseguridad. La gente pensaba que el equipo no duraría mucho, debido a la alta ola de violencia que vivía la ciudad. Pero un dato curioso: Según la INEGI, PGR (Procuraduría General De la Republica) y la SEDENA (Secretaria de Defensa Nacional), Ciudad Juárez era la más violenta, con 25 muertes cada 2 días. Pero también dieron a la luz otro dato que resultó sorpresivo para muchos: Los horarios de los juegos de los Indios, eran los domingos, a las 5 de la tarde. Los domingos de fútbol, eran los días en los cuales NO EXISTIA VIOLENCIA EN LA CIUDAD.

    Increíblemente, así como lo leen. Esto se debía porque toda la ciudad se volcaba y se rendía a los pies al equipo. La gente respiraba, podía soñar con una oportunidad más para recuperar la paz y la tranquilidad que tenían.

    Yo fui a este estadio solo 1 vez, y el aliento de la gente y de toda la ciudad era INCREIBLE. Soy de Santos Laguna, equipo también norteño de México, y con el cual Indios tenía el derbi del Norte. Y es increíble, escuchaba en la radio, en los televisores, en todos lados la situación que se vivía en esa ciudad. Muchos tenían miedo a ir, pero yo no. Yo fui, y también fui testigo de lo increíble que la gente se portaba con el equipo. Una afición llena de ilusiones, llena de alegría, porque aparte de ver a sus ídolos, ese era el día que JUAREZ TENIA PAZ.

    Fue ahí donde mi padre me hizo un comentario que me puso a reflexionar. El me dijo: Imagínate hijo, si todos los días jugara nuestro equipo, nadie nunca estuviera de malas, nadie tendría la necesidad de robar ni de llenarse la mente de maldades ni preocupaciones, solo preocuparse por ir a la cancha.

    Y es verdad, así tenemos que ver nuestro mundo. A todos los dirigentes, los políticos les diría: Imagínense, que lindo seria que nuestro mundo girara en torno a un balón. Lo vimos en la Copa del Mundo del 2010, que se celebró en un país no tan rico y con situaciones similares a las de México. Pero eso al parecer no importó. La gente se volvió loca por el futbol, y aprovechó cada juego para alentar a sus favoritos y olvidarse de todo lo demás.

    Lo vimos en los recientes juegos olímpicos, en los cuales, pasó lo inesperado por nosotros los aztecas: México con medalla de oro. Y aun así, todos se volcaron por los mexicanos, todos se pusieron de nuestro lado. Ese día, fue una alegría en todo el país, hasta en la llamada Ciudad Juárez: Hubo tranquilidad, hubo un día de paz.

    Yo los invito amigos, a que vean el mundo así, girando alrededor de un balón. A pensar siempre en el fin de semana para poder alentar al equipo del barrio. Juegen con sus familiares, hijos este hermoso deporte llamado futbol. Bien lo dice el dicho: ¡¡EL FUTBOL NOS UNE!!

    Soy Emmanuel Peña, quien les manda un afectuoso y caluroso abrazo desde la Ciudad de Torreón, Coahuila, México