LOS LEPROSOS HACEN “REBENTAR” EL MARCELO BIELSA

    Argentina de a poco comienza a salirse, o más bien, a despegarse del centralismo porteño y ya hay varias evidencias de ello: la selección que cambiará de ciudades para los partidos de las eliminatorias y los clubes del interior que copan los estadios (Foto: Facebook)

    Newell’s Old Boys se está convirtiendo en un ejemplo de convocatoria  y buen trabajo a nivel directivo.

    La gestión de la administración del club rosarino es más que admirable y puede ser citada perfectamente como un ejemplo a seguir.

    Comenzaron solucionando los problemas desde la raíz con la incorporación del entrenador Gerardo “Tata” Martino, hombre del club, quien puso muy buena voluntad para retornar al equipo de sus amores dejando de lado tentadoras ofertas de otras instituciones del plano internacional. El notable entrenador pudo armar “su” equipo a la medida que le gusta.

    A partir del Tata Martino, hubo otros aciertos más como las reincorporaciones de exitosos jugadores de la talla de Maxi Rodríguez, quien proviene del Liverpool de Inglaterra, la  del veterano Gabriel Heinze, otrora jugador del Manchester United y Real Madrid entre otros, o la de Scocco, quien no para da hacer goles.

    Newell’s se destaca por armar equipos con jugadores nacidos en su cantera, es decir, que los leprosos cuentan con una “fábrica” propia y han parado un poco con el frenesí de “vender y vender indiscriminadamente”.

    Un club que cuenta con algunas estrellas nomás y anda bien en el campeonato porque se para bien en la cancha y tiene ambiciones, invita a que la gente concurra a los estadios, algo que genera recaudación y mejora el precios de los contratos publicitarios; eso se transporta a ingresos y ahí es cuando los jugadores comienzan a cobrar y tener una mejor calidad de vida.

    La directiva rosarina está leyendo muy bien el principio del bienestar o como se llame; ya que los jugadores deberán preocuparse por jugar al fútbol y no por llegar con algún peso a fin de mes.

    Hablando con la hija de un notable presidente de un popular club porteño que ahora se encuentra en la “B” Metropolitana, ponderábamos el buen desempeño de algunas directivas y en especial de la leprosa.

    “Con un buen equipo que esté con hambre de gloria y algunos jugadores de renombre, las canchas se llenan y los clubes recaudan” cerró la señora.

    Notable manera de pensar, pero claro, hay que desterrar del fútbol a dos verdaderos cáncer como lo son los directivos corruptos y la barrabrava.

    @lostribuneros