Kashima Antlers, un finalista que no debió estar

No significa menospreciar la valía y los méritos del Kashima Antlers, pero el campeón de la Liga japonesa, la J-League, no debió estar en este Mundial de Clubes, reservado para los ganadores de cada continente, por ejemplo Real Madrid por Europa o Nacional de Medellín por la CONMEBOL. Por cuestiones de marketing o vaya a saber qué, la FIFA decidió desde 2007 hacer jugar al monarca del país organizador, casi siempre Japón. Y por segunda vez, el anfitrión ha arribado a la final del mundo de clubes. La anterior fue en 2013, cuando el Raja Casablanca marroquí eliminó al Atlético Mineiro y perdió la corona con Bayern Munich.

Hoy, tras golear 3-0 a Atlético Nacional, el Kashima, el más vencedor de la historia nipona con 8 títulos, pasó al partido decisivo como el primer equipo asiático, rompiendo por tercera ocasión la tradición bicontinental Europa-Sudamérica. Antes, en 2010, el TP Mazembe de la RD del Congo llegó a la final contra el Inter italiano, y la citada de 2013 con el Raja.

Este club fundado en 1947 como Sumitomo Metal Industries, incorporado a la Liga profesional en 1992 gracias a la venida del superastro Zico, viene además de disputar dos partidos: el de la ronda preliminar, ganado con mucho esfuerzo sobre el Auckland neocelandés, y el de cuartos de final sobre el Mamelodi Sundowns de Sudáfrica. Ahora, su triunfo sorpresivo lo manda a una final tal vez con Real Madrid, aunque el América mexicano quiere ser el primero de la CONCACAF en hacerlo. Será una irregularidad, porque el campeón de Japón no tiene por qué estar entre los grandes clubes del mundo.

Diego Martín Yamus.
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