James O. Anderson y el primer Argentina-Uruguay

James Oswald Anderson tiene un lugar de privilegio en la historia del fútbol argentino aunque sólo algunos saben realmente de quién se trata. Su recuerdo está injustamente relegado en la memoria de unos pocos especialistas porque fue mucho más que un delantero goleador en el alba del juego en Argentina. También fue mucho más que el primer capitán que alguna vez tuvo la Albiceleste. Junto al escocés Alexander Watson Hutton, el llamado padre del fútbol argentino, fue uno de sus más grandes impulsores.

“(El fútbol) será el sport favorito de los jóvenes en la República Argentina”, publicó el desaparecido periódico El Diario al anunciar la disputa del Uruguay– Argentina que el domingo 20 de julio de 1902 sería el primer partido internacional de ambos. Esa visión de futuro, esa verdadera profecía, tenía resumía la mirada de, entre algunos otros, Juan O. Anderson. Así se lo conoció en su país, con una curiosa traducción del nombre James, que en español puede traducirse Santiago, Jaime o Diego, pero casi nunca Juan. Hasta en eso fue especial.

Nació en Buenos Aires de padres ingleses el 18 de marzo de 1872, cinco años después de los primeros partidos de fútbol registrados en Argentina, organizados por los jóvenes inmigrantes que trabajaban para las empresas comerciales y los bancos británicos. Ni siquiera eran once contra once. Con los años y la oleada de inmigrantes británicos llegados al país para trabajar en los ferrocarriles y demás utilidades, más el nacimiento de colegios británicos, el fútbol sentó las bases para organizarse mejor.

Pero Anderson no vivió esa primera evolución. Estudió en el Bedford Modern School, en el este de Inglaterra, así que recién a su regreso a Argentina, ya con el entusiasmo por el deporte metido en el cuerpo, pudo disfrutarlo. Y ayudar a la explosión del fenómeno desde dentro de la cancha como centrodelantero y,  gracias a sus experiencias en el país de los inventores del fútbol, también desde fuera.

En 1895 apareció gritando goles con la camiseta verde y amarilla del Lomas Athletic Club, el primer gran campeón argentino y uno de los seis clubes fundadores en 1893 de la Argentine Association Football League, la antecesora de la actual AFA. Jugó hasta 1902 y ganó tres títulos. Cifras no oficiales aseguran que marcó 31 goles en 37 partidos.

En esos siete años no sólo aterró rivales con su cuerpo robusto y su cabezazo letal. Apasionado de la organización, convencido de que el fútbol era el deporte del futuro, también fue secretario de la Argentine Association. Luego, vicepresidente. Como si fuera poco, ayudó al mismo tiempo al desarrollo de otro deporte en Argentina: en 1899 fundó The River Plate Rugby Union Championship –hoy Unión Argentina de Rugby- y lideró la disputa de los primeros partidos.

El capitán de un partido histórico

Su espíritu emprendedor lo llevó a concretar lo inédito en Sudamérica: un partido internacional. El 16 de mayo de 1901, argentinos y uruguayos se vieron las caras por primera vez en Montevideo. Ganaron los visitantes por 3-2 pero el encuentro no tuvo carácter oficial. ¿Una de las razones? El equipo argentino se presentó como “J. O. Anderson XI Team”. Una especie de “Amigos de Messi” pero 115 años atrás.

Un año después llegaría el oficial. Lo acordaron la Argentina Association Football League y The Uruguay Association-Football League y quedaría para los libros como el primer encuentro de una selección argentina. Se jugó en la cancha del club Albion, en Montevideo y fue, según el diario argentino La Prensa, “el primer campeonato de football del Río de la Plata, que consiste en una copa de plata y de valor artístico”.

Anderson, vicepresidente de la AAFL, junto al presidente Francis Hepburn Chevallier Bouteil, eligieron a los jugadores. Los mejores, pero también un picadito de todos los clubes para que ninguno se ofendiera. Argentina ganó 6-0 ante una multitud: 5.000 personas según El País, 8.000 según el Buenos Aires Herald. Mil eran argentinos que habían viajado especialmente a alentar a su equipo, que todavía no era la Albiceleste como la conocemos hoy.

“Argentina esa tarde jugó con camiseta celeste, pantalón blanco y medias negras. Uruguay usó pantalones azules y una camiseta azul con una banda diagonal blanca y la bandera uruguaya cosida a la altura del corazón”, le cuenta a FIFA.com el historiador argentino Oscar Barnade.

Después de posar sosteniendo la pelota en la foto grupal, el capitán Anderson hizo el quinto gol y dejó dos curiosidades. Una, muy de la época: ganó el sorteo previo y eligió jugar contra la cuesta. “La cancha tenía un desnivel importante”, apunta Barnade. La otra, que jamás volvió a jugar para Argentina.

Su vida siguió otro camino: entre 1904 y 1905 fue presidente de la Unión Argentina de Rugby. Volvió a Inglaterra y entre 1906 y 1912 jugó para el Hertfordshire el Minor Counties Championship de críquet. Murió en Reading en 1932, un año después de que el fútbol argentino se volviera profesional. Ya era el sport favorito de los jóvenes.

Fuente: www.fifa.com

Diego Martín Yamus
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