ES BRAVO SER HINCHA ÚNICO DE UN EQUIPO PROFESIONAL

    Aunque usted no lo crea, acá en Sudamérica existe un equipo de fútbol  profesional y de primera división que casi no tiene hinchas. Es un club de Uruguay llamado El Tanque Sisley, que paradójicamente uno de nuestros compañeros es hincha  y fue seguidor fiel en los ’80.

    Marcelinho “el brasilero”, quien vivió en Uruguay durante su infancia y adolescencia, hincha sufrido de El Tanque Sisley nos relata esto.

    “En 1987 fui a ver un partido entre el glorioso El Tanque Sisley y Racing Club de Montevideo por el campeonato de uruguayo de la “B” (segunda división) en la cancha de Liverpool, llamado Estadio Belvedere.

    El “Belvedere” se encontraba repleto de punta a punta, habrían unas 8.000 personas, me senté en lo que sería la tribuna popular entre una multitud. Todos estábamos expectantes del ingreso de los equipos a la cancha, la tensión y la ansiedad se apoderaban de nosotros.

    Finalmente ingresó primero El Tanque Sisley y yo me paré y grité “¡¡¡¡Vaaaamo El Tanque, vaaaamooo!!!!!” con toda la emoción y devoción que tiene un hincha, pero me sucedió lo peor que le puede pasar a un fanático seguidor… ¡las carcajadas de los demás hinchas!.

    Luego de las carcajadas, bajé desde el limbo donde veía a mis jugadores como si fuesen deidades, grandes gladiadores, y caí a la tierra como si me hubiesen dado un hondazo.

    Vi a mi entorno y resultaron ser todos, pero absolutamente todos, hinchas de Racing y una chica con la cara llena de lágrimas de tanto reírse me dijo “bajate rídiculo, sentate tranqui y preparate porque les vamos a dar una paliza tremenda”.

    Tras los dichos de la dama, que minutos de esto era una musa, una diosa, sonreí y grité casi sin gracia y con ganas de llorar “¡Qué hinchada numerosa tenemos!”…

    ¡La bronca que tenía en ese momento!, yo solo tenía 15 años y para peor quienes se burlaban de mí en su mayoría eran mujeres y como buen caballero preferí masticar la bronca antes de responderles una grosería.

    El partido seguía y las cargadas avanzaban, mastiqué bronca todo el partido, para peor los de Sayago se pusieron 1-0 y el baile era tremendo. Fabián Bergara o Bruquetas estaba bajo los tres palos, no lo recuerdo bien, pero ese día el arquero parecía un pulpo sacando pelotas.

    Faltaba 1’ para el cierre del partido y las mujeres a mi alrededor más unos hombres de unos 35 años y otros cincuentones, me deliraban a tal punto que yo estaba al borde del llanto… ¡no me podía hacer el valiente!.

    Racing con esa victoria trepaba en la tabla de posiciones y se perfilaba para el tan ansiado retorno a primera, peeeero existe un Dios justo; William Gutiérrez, conocido como “El Willy” para los 5 hinchas de El Tanque Sisley que presenciábamos todos los partidos estoicamente, se elevó en el área al minuto 90+1 e hizo delirar a la hinchada… es decir que a mí ¡golazo!

    Siiiii… qué placer gritar ese gol, no me importaba que me lincharan, que la mina que antes de comenzar el partido yo decía para mis adentros “que divina está” y luego de decir que era de Racing se había convertido en una bruja, me pegara con la cartera o el veterano sentado a mi lado junto a un joven me quisieran tirar para adentro de la cancha… ¡nada importaba!

    Grité el gol con una emoción y placer que hasta el día de hoy lo estoy gritando. Para peor, el referí en lugar de terminar el partido ahí, le dio una chance más a Racing pero de contra El Tanque se perdió el segundo… ¡ahí sí tomé noción de el miedo!.

    El partido terminó 1-1 y Racing perdió la punta, ja ja jaaaaaaaa… decía para mis adentros, miré al suelo burlonamente y calladito me fui.

    “Ridículo, buscate un equipo” me chicaneaban y yo… le sonreí e hice una morisqueta con mis pómulos diciéndole “te quedás en la B y no subís nunca más, jajaja”.

    Así salí del Belvedere, con felicidad y la alegría del empate en cancha neutral… bah, en verdad era prestada.

    @lostribuneros