Delirio en Anfield, Liverpool ganó un partido imposible

Por cuartos de final de la Europa League el equipo de Jürgen Klopp estaba liquidado porque recibió dos goles en los primeros ocho minutos y empatar por más de dos goles no servía. Ganó por un increíble 4-3 en casa y faltó que la hinchada invada el campo para abrazar a Loven, autor del tanto del triunfo a los 91′.

Jürgen Klopp debería ser cargado en andas. Hace de tripas corazones con un Liverpool que no fue armado por él sino que lo trajo como una suerte de bombero para apagar un incendio.

Espantoso la pasaron. Eran locales, tenían a decenas de miles de hinchas alentando. Anfield tenía todo el clima para convertirse en un templo, sin embargo, dos goles recibidos en menos de 10′ tiraron toda esa presión a favor y Liverpool se convirtió en un salmón que debió luchar contra la corriente.

BVB a los 4′ sorprendió a todos tras un ataque perfecto. Una serie de toques, una defensa desarmada, un intento de despeje del arquero y gol de Mkhitaryan. La gente en Anfield no daba crédito a lo que sucedía luego que a los 8′ un contragolpe con pelota cruzada, entrada en diagonal por el sector derecho del gabonés Aubameyan y zapatazo al ángulo: 2-0.

La bullanguera hinchada del Dortmund no paraba de delirar en la popular visitante. Era una hecatombe para los británicos porque el gol de visitante vale doble y el empate por dos o más lo eliminaban.

Para el complemento el equipo de Klopp entró mentalizado en matar o morir. Iban apenas 3′ cuando Origi se mandó un muy buen gol al recibir un balón filtrado y pegarle al ras del piso, descontando y avivando las esperanzas.

Liverpool  no quería perder, eso era caído de la rama, tampoco el Dortmund y justamente, Reus se encargó de tirar por tierra los esfuerzos del rival y aumentaba 3-1 con un tiro cruzado al ángulo inferior.

Usted podría pensar que el juego estaba liquidado, pero no fue así. La rebeldía, la garra, el empuje y la determinación arrastraron a un Rojo que achicó a través del brasileño Filipe Coutinho, 65′.

2-3 estaban y sobraba tiempo para que pase lo que pase. Un gol más del BVB arruinaba todo o uno del local dejaba en ascuas lo que restaba.

Córner, pelota que pica con efecto y cabezazo en el área chica del zaguero francés Mamadou Sakho a los 77′.

Se venía abajo Anfield. Se pudo haber partido en dos el estadio por las pulsaciones de los hinchas locales que lo colmaron y de la bullanguera y seguidora hinchada del Dortmund que nunca deja de alentar.

El tirano reloj volaba para los ingleses. El 3-3 les decía “adiós”. Tiempo cumplido, 90′. Centro de la muerte de James Milner tras un tiro libre y cabezazo salvador de un Dejan Lovren que por poco no termina por un invasión de público que enloquecía por llevarlo en andas.

Liverpool ganó 4-3 en casa y se metió en las semifinales de la Europa League. Klopp, hombre proveniente del Dortmund le dio una bofetada a su ex equipo y deja al Rojo entre los mejores del segundo torneo más importante del viejo continente.

@lostribuneros