Chile, el rival de Argentina de este domingo

La Roja defenderá a capa y espada el título de campeón de la Copa América obtenido ante este mismo adversario hace un año atrás. Equipo que fue de menos a más y que hasta logró vencer a México por un impresionante 7-0.

Por Alejandro Cisternas (periodista del diario El Mercurio)

Después de una historia de 99 años llena de frustraciones, decepciones e ilusiones rotas, la selección chilena está a un partido de completar una hazaña soñada e impensable. Ganar dos Copas América de manera consecutiva, y ambas ante Argentina, un vecino al que siempre se le ha mirado con esa extraña mezcla de admiración y envidia por su tradición de éxitos en este deporte, y que además cuenta con el mejor jugador del mundo, Lionel Messi.

El cambio de mano técnica, de Jorge Sampaoli a Juan Antonio Pizzi, trajo dudas y turbulencias que con el correr de los partidos se han ido disipando. Del Chile que perdió sin apelación ante Argentina y que le ganó con polémica a Bolivia, ahora a la final de Nueva Jersey llega un equipo que viene de brindar sólidas victorias sobre Panamá, México (con goleada histórica incluida) y Colombia, en una semifinal que se resolvió tempranamente y en la que la mayor incertidumbre corrió por cuenta de una tormenta.

La confianza de esta generación, sin dudas la más importante de la historia del fútbol chileno, es infinita. La base que conforman Claudio Bravo, Gary Medel, Mauricio Isla, Charles Aránguiz, Arturo Vidal y Alexis Sánchez se acostumbró a luchar, y con éxito, en la elite del fútbol mundial, y han trasladado ese rendimiento a la selección, contagiando a otros que no lucen en sus clubes, pero que con la Roja se transforman en futbolistas decisivos. Caso paradigmático es el de Eduardo Vargas, que en el Hoffenheim apenas convirtió dos goles en la temporada pasada y ahora es el máximo anotador del torneo.

Este domingo, la Roja saldrá a luchar sin temores por el título de América, con las lecciones aprendidas luego del debut con derrota ante este mismo rival, y con la confianza de saberse capaz de imponerse, como pasó en ese inolvidable 4 de julio de 2015 en el Estadio Nacional de Santiago. Aunque los jugadores saben que tienen las apuestas en su contra, nada podría importarles menos. Se han acostumbrado a escribir su propia leyenda.

Fuente: AFA

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