Aquella noche que comenzó la gloria de Pekerman

27

Como sucede por estos tiempos, la vida de los juveniles argentinos en 1994 era muy triste. La Selección Sub 20 había quedado excluida del Mundial de Australia en 1993 por su mal comportamiento en el de Portugal dos años antes, donde además no pasó la primera ronda. Pero el fracaso de la mayor en el Mundial de Estados Unidos motivó un replanteo integral de la AFA, que incluyó a los hasta entonces menospreciados chicos. Así se contrató a José Pekerman, poco conocido entrenador, y un cuerpo técnico que una noche empezaron a moldear algo grande para esos pibes.

Esa noche fue la del 10 de enero de 1995, exactamente 23 años atrás, en la que Argentina reaparecía en el Sudamericano, el popular Juventud de América, en Bolivia, para intentar clasificarse al Mundial que en ese momento tenía a Nigeria como sede, luego sería Qatar. El debut por el Grupo A fue ante Perú, que contaba con algunos jugadores interesantes. La albiceleste presentaba un conjunto de promesas del fútbol local que ya jugaban en Primera División: Lombardi, Sorín, Larrosa, Ibagaza, Posse  y el gran Leonardo Biagini, en 1993 goleador de la Sub 17.

Los desconocidos pibes de José dominaron a voluntad en el primer tiempo, pero no lograron marcar a pesar de algunas chances. Pero en el complemento todo cambió a los 14 minutos. Andrés Grande, el buen medio de Argentinos Juniors,  pasó a Biagini, que cedió a Ibagaza y el entonces veinteañero de Lanús cruzó un gran pase para el delantero de Newell’s, que superó al central Guadalupe y al arquero Vegas y definió para la apertura.

De allí en más todo fue más fácil para los argentinos, que a los 31 pusieron la liquidación. Otra buena combinación terminó al revés del primer gol cuando Biagini asistió e Ibagaza, con un derechazo, concretó el 2 a 0 final. Con el correr de las noches en Bolivia, los chicos se fueron afianzando, ganaron más veces y a pesar de perder la final con Brasil, lograron su objetivo de ir al Mundial tras cuatro años. Tres meses y medio después, conocerían la gloria más grande, al tomarse revancha de la verdeamarelha y en Qatar consagrarse campeones del mundo, luego de la gesta de Maradona en Japón 79. Pero cómo olvidar que toda gran empresa tiene un pequeño comienzo. Y esa noche del 10 de enero, fue el punto inicial de la gloria que José Pekerman y sus ayudantes le dieron al fútbol argentino por una década.

Diego Martín Yamus
diegoanita@hotmail.com.ar

@lostribuneros